El necesario retorno de la cuestión urbana

Texto preparado para la presentación de la  Taula de moviments socials: El carrer com espai de lluita pels drets col·lectius en las Jornadas “Del civisme al dret a la ciutat“.

El necesario retorno de la cuestión urbana

Cuando comencé a interesarme por el tema de los movimientos sociales estábamos en plena resaca del 15M. Fue en torno al 2012 y ya comenzaban a aparecer en revistas académicas algunas aproximaciones a la cuestión. Su impacto mediático, que retroalimentó el fenómeno durante un tiempo, así como su relevancia política, local e internacional, fue y es innegable. Para mí, su resultado principal fue el profundo proceso de repolitización que vivió nuestra sociedad y hoy día es frecuente encontrarse con análisis que abundan en algunos de sus consecuencias: las propuestas municipalistas que aparecieron hace un par de años a lo largo y ancho del Estado español, la emergencia de colectivos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), la aparición de Podemos como fenómeno estatal consolidado o su relación con parte del procés catalán. Sin embargo, todavía es posible escuchar referencias al 15M en foros locales e internacionales y éstas relacionan y estudian la efervescencia de esos días en el marco teórico de los movimientos sociales.

Según las referencias y corrientes hegemónicas, por usar un término ahora de moda, el 15M, así como otros movimientos homologables, como Occupy Wall Street o Taksim Square, además de fenómenos que parecen estar viviendo una segunda juventud, aunque bajo diferentes resultados, como el okupa, las asambleas locales de diverso tipo, los sindicatos urbanos como el de llogaters, etc., y para los cuales la calle como escenario de conflicto desarrolla un papel muy importante, podrían explicarse en función de su oportunidad política, es decir, de la vulnerabilidad o receptividad coyuntural por el que pasan los sistemas políticos en un momento determinado. Según esto, sería esa ventana de oportunidad la que activaría y permitiría actuar a los movimientos sociales, los cuales aprovecharían la ocasión para cuestionar dicho sistema, viéndose reconocidos, además, como actores e interlocutores políticos. Esta concepción de los movimientos sociales como elementos racionales e instrumentales ha recibido mayoritariamente el nombre de Estructuras de Oportunidades Políticas (EOP), y aunque ha sufrido diversas modificaciones y visto adaptaciones y versiones variadas, algo que podría impedir, en ocasiones, una visión más o menos consolidada de la misma, podríamos afirmar que lleva manifestando su autoridad unas dos décadas.

Ahora bien, desde mi punto de vista, aproximaciones como la de las Estructuras de Oportunidad Política (EOP) suponen modelos excesivamente vinculados a la política –a lo político- como entidad autónoma con respecto a otros elementos conformantes de la esfera social, como pueden ser la economía y la cuestión material, tan relevantes de la vida en la ciudad. Porque, ¿de qué otro modo podríamos explicar el surgimiento de colectivos y movimientos como los que aquí nos acompañan?, ¿no es Fem Plaça una respuesta popular a la privatización de los espacios urbanos –los ahora llamados espacios públicos- de Barcelona?, ¿acaso el Sindicat Mantero no es una organización de trabajadores explotados cuyos derechos no son reconocidos?, ¿no es Can Batlló un ejemplo de recuperación colectiva y fomento del valor de uso del patrimonio de la ciudad?, ¿no responde Stop als Fenòmens Islamòfobs a Catalunya a discursos y acciones -muchas veces perpetrados desde las propias instituciones públicas, empresas u otras organizaciones-, que enfrentan a pobres contra pobres, a clases laboriosas contra supuestas clases peligrosas, como decía Louis Chevalier, por el reparto de las migajas que nos deja el sistema productivo actual?

Fuente: Propia

La cuestión material está muy presente en estos ejemplos y en muchos otros, pero también de forma indirecta, sutil, en reconocidos movimientos que, aparentemente, mantienen una relación cuando menos distante con lo económico. Recuerdo cuando hace tiempo leí el trabajo del sociólogo norteamericano Doug McAdam sobre el movimiento de derechos civiles norteamericanos. En su libro Political Process and the Development of Black Insurgency 1930-1970, McAdams señalaba cómo fue la desintegración de la estructura económica tradicional en torno al cultivo algodón del Sur de Estados Unidos, ocasionado por la abolición de la esclavitud, proceso que podríamos calificar como aparentemente no-material, y el consecuente desplazamiento de las masas de población negra convertidos en trabajadores asalariados hacía las ciudades, la que permitió, un tiempo después, la aparición de dicho movimiento.

Los movimientos sociales, sobre todo aquellos de carácter urbano, están profundamente imbricados en el capitalismo como sistema productivo operante a nivel global. En este sentido, el geógrafo Eric Swyngedouw hace poco opinaba que había que, en la medida de lo posible, recuperar los trabajos del primer Manuel Castells, aquellos vinculados precisamente a la cuestión urbana y al papel de los movimientos sociales en la ciudad como marco conceptual imprescindible para entender cómo operan éstos. Sin embargo, Swyngedouw también señalaba, en un ejercicio de ciencia, pero también de activismo político, la necesidad de pasar de la consideración de los movimientos sociales urbanos (MSU) castellianos a unos nuevos movimientos políticos urbanos (MPU), estableciendo algunas diferencias entre los mismos. Así, si los MSU fijaban su atención en objetivos concretos (la regulación del turismo en una ciudad, la demanda de mejor y más barato transporte colectivo, etc.), los MPU debían universalizar sus demandas en torno a los significados de igualdad, libertad y solidaridad. Mientras los MSU establecen exigencias y dirigen su atención hacía las élites políticas y económicas, los MPU cuestionan a dichas élites, exigiendo su reemplazo. Mientras los MSU trabajan dentro del sistema, los MPU trabajarían por transformar dicho orden, pasando de un estado constituido a otro constituyente. En cierta medida, según Swyngedouw, las ciencias sociales deberían no solo interpretar esta situación, sino también facilitarla.

En este sentido, y esto es una aportación propia, estos movimientos políticos urbanos (MPU) deberían desempeñar un papel fundamental en la consecución del derecho a la ciudad. Pero no un derecho a la ciudad entendido como “la garantía de los derechos humanos en el ámbito territorial de la ciudad”, sino un derecho a la ciudad que superponga el valor de uso al valor de cambio, que recupere ámbitos de manos del mercado y los ponga al servicio de la gente, que no se conforme con, como decían los psicólogos sociales Héctor Rodrigo Berroeta y Tomeu Vidal, “gobernar lo que queda de ‘lo común’, [sino que articulen] una propuesta política contundente y verdaderamente antagonista contra el actual ciclo de desposesión vital propia del capitalismo neoliberal.

Los movimientos sociales, por tanto, son actores fundamentales de la vida y del futuro de las ciudades y hoy tenemos una oportunidad enorme en escuchar a algunos de ellos y en sus propias palabras, sus anhelos, vicisitudes, problemas y planes. Un futuro donde, sin duda, tendremos que volver a hablar de la cuestión urbana.

Bibliografía

Castells, M. (1976) La cuestión urbana. Ed. Siglo XXI, Madrid.

Castells, M. (1986) La ciudad y las masas. Sociología de los movimientos sociales urbanos. Ed. Alianza, Madrid.

Chevalier, L. (1958) Classes laborieuses et classes dangereuses à Paris pendant la première moitié du XIXe siècle. Ed. e Livre de poche, París.

Dimasso, A., Berroeta, H. y Vidal, T. (Prox.) “El espacio público en conflicto: Coordenadas conceptuales y tensiones ideológicas”, en Athenea Digital, Universitat Autònoma de Barcelona.

McAdams, D. (1982) Political Process and the Development of Black Insurgency 1930-1970. Ed. The University of Chicago Press, Chicago.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Antropología Urbana y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s