Queremos acoger

Fuente: Propia

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La gente de Il lavoro culturale me pidió un artículo sobre la manifestación del 18 de febrero #VolemAcollir. Esta es la primera versión en castellano que escribí del mismo.

Queremos acoger

El pasado sábado nos levantamos con un artículo de Elvira Lindo en El País titulado “Adiós Gran vía”. En dicho texto, la escritora elaboraba una crítica altamente superficial a la multitud, a las masas, y lo hacía escondida tras referencias cultas y ese cierto desparpajo que la ha hecho famosa. En defensa “del individualismo solidario contra la sociedad de masas”, citando a Albert Camus, justificaba su posición frente a la entrega que, siempre según la autora, se había hecho del paisaje urbano a las clases populares. Más allá de estas consideraciones ciertamente elitistas de la autora gaditana –hace bien en reconocer que, en determinadas ocasiones la tildan de pija, pues artículos como el reseñado, así parecen confirmarlo- desde mi punto de vista comete un craso error al igualar a los usuarios de calles y plazas con los consumidores, a la multitud con la sociedad de masas. En lo único en que se podría estar de acuerdo con ella es en la consideración de que, ciertamente, hace tiempo que los poderes públicos han dejado el paisaje urbano –la ciudad, en definitiva- en manos del Capital (con mayúsculas). Algo que a ella le molesta profundamente, entre otras cosas, porque no le permite llegar, en tiempo y forma, a su lugar de trabajo.

Decía Manuel Delgado que el fantasma que recorría Europa en el siglo XIX, y que tan famoso hicieron Marx y Engels, no era tanto el comunismo, sino las masas; unas masas organizadas que, a través de su presentación y apropiación del espacio urbano sembraban el terror entre una poderosa burguesía industrial que, no solo se hallaba al mando de las economías nacionales, sino que también estaba alcanzando el poder político. Conceptualizaciones como espacio público o el propio desarrollo de disciplinas como la psicología social o la incipiente sociología –con autores como Gustave Lebon o Gabriel Tarde a la cabeza- pusieron su grano de arena a la hora de enfrentar un fantasma que suponía el gran miedo burgués, en palabras de Artemio Baigorri. Desde entonces, muchas cosas han cambiado, otras no tanto.

El mismo sábado que Elvira Lindo publicaba su artículo se producía una de las mayores manifestaciones que ha vivido Barcelona en los últimos años –de hecho, dejando de lado aquellas vinculadas al 11 de septiembre, se trataría de la más multitudinaria desde el No a la Guerra de 2004- y la mayor de Europa en relación con la política de refugiados que se está aplicando en el viejo continente. Unas 160.000 personas, según la Guardia Urbana, y más de medio millón, según los organizadores, rellenaron de tal manera el espacio comprendido entre la céntrica Plaça de Urquinaona y la Barceloneta que, ya había finalizado el recorrido, cuando todavía quedaba gente en el primero de los emplazamientos que no se había movido de su sitio. El objetivo de tal demostración de poder de las masas –no deja de ser curioso que, en inglés, manifestación se traduzca por demonstration– no era otro que el exigir al Gobierno del Estado que cumpla con sus compromisos en lo referente a la acogida de refugiados, así como una mayor valentía en las políticas de acogida y en la resolución final de los distintos conflictos que se llevan a cago en Siria y Oriente Medio. Y todo esto enmarcado en el particular conflicto que vive el Estado español y que se manifiesta, parafraseando a la geógrafa Doreen Massey, en distintas geometrías del poder. Por un lado, el mencionado acuerdo alcanzado por el Reino de España en el seno de la Unión Europea (UE) de acoger a más de 17 mil refugiados de los que, a finales del año pasado, solo habían llegado setecientos; por otro, el empeño del Ajuntament de Barcelona en presentarse, junto a otras instituciones municipales del Estado, como Ciutat Refugi, olvidando, cuando le conviene, ofrecer tal refugio a vecinos y vecinas que ya habitan la ciudad, y, por último pero no menos importante, el papel de una Generalitat de Catalunya embarcada en un inacabable desafío al Gobierno de Madrid bajo principios independentistas, con todas las contradicciones que ello contempla. Unos por acción y otros por omisión intentaron sacar partido de la manifestación del sábado.

“Queremos acoger”, era posible leer en algunas de las pancartas. Queremos, es decir, la primera persona del plural, nosotros, la gente, las masas, muy lejos de las consideraciones y las llamadas a la responsabilidad individual de gente como Elvira Lindo que no acaba de entender que aunque hayan pasado más de cien años, las masas, como el dinosaurio del cuento de Monterroso, siguen ahí.

PS: En un titular -ciertamente sacado de contexto- del diario online Público, el periodista Jaume Grau ponía en boca del físico Jorge Wagensberg una frase que, no solo se puede considerar falaz, sino que se encuentra claramente cargada de sentido político. “Somos individualmente inteligentes y colectivamente estúpidos”, venía a decir un texto que, entre otras cosas, subrayaba la capacidad del ser humano por incidir negativamente sobre la estabilidad ecológica de nuestro planeta. Estos días, sin embargo, en Barcelona hemos sido testigos de, precisamente, todo lo contrario. El 18 de febrero asistimos en Barcelona a un verdadero acto de inteligencia colectiva –aunque a algunos les pese- cuando miles de personas salieron a la calle para manifestar su deseo de cambiar las políticas europeas y estatales de asilo a los refugiados. Mientras, unos días después, un estúpido acto individual –que puede verse en la foto- negaba tal derecho mediante un grotesco NO escrito sobre la pancarta de un colegio del barcelonés barrio del Poblenou que se solidarizaba con tal propuesta.

Son precisamente este tipo de manifestaciones urbanas las que deben hacernos comprender el verdadero poder de las masas. En aras de ello, sirva el anterior texto.

Referencias bibliográficas

Baigorri, A. (1994) “Gabriel Tarde, el gran miedo burgués a las masas”, en insumisos.com < http://www.insumisos.com/lecturasinsumisas/El%20miedo%20burgues.pdf>

Tarde, G. ([1904] 1986) La opinión y la multitud, Madrid: Editorial Taurus.

Marx, C. y Engels, F. ([1848] 2013) Manifiesto del Partido Comunista, en pce.es <http://www.pce.es/descarga/manifiestocomunista.pdf>

 

 

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Una respuesta a Queremos acoger

  1. Uma proposta inovadora, uma badeja volante que circula entre os convidados através de um assistente, servindo brigadeiro às colheradas. http://chca.org.ge/index.php/en/publications-en/research/item/123-capacity-skills-development-and-training-needs-csdt-assessment-survey-report

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