Un artículo y un tweet sobre exclusión

Fuente: @sninobecerra

Fuente: @sninobecerra

Ha sido encender el ordenador, entrar en Twitter y en algunos medios de prensa online, leer un par de artículos y ver un par de fotos y entrarme ganas de escribir este artículo. Yo es que me cabreo fácil, se ve.

Al lío. Los textos en cuestión podéis encontrarlos en eldiario.es o en elpais.com y se centran en un informe recientemente publicado por esa entelequia llamada Bruselas y que, en esta ocasión, pero también en otras muchas, se denomina Comisión Europea. Algo así como el Ejecutivo Comunitario, que dirían los eurócratas. Pues bien, el Informe España 2017 avanza que el Reino de España (yeahh, el Reino, en el siglo XXI) creció –esto es, vio incrementado su Producto Interior Bruto (PIB)- por encima del 3% el pasado año, pero que esto no ha supuesto mejoras ni avances en determinadas macromagnitudes de carácter social. De hecho, pese a volver a tener una economía en movimiento, aproximadamente el 30% de los españoles y españolas vive en riesgo de exclusión social, siendo esta realidad mucho más cruda en la infancia y los jóvenes.

Y claro, lo primero que uno se pregunta es: ¿cómo es que recuperando tasas de crecimiento superiores al 3%, el Reino de España mantiene dichas tasas de exclusión social? Es más, ¿cómo es que, cuando mes tras mes nos cuentan que la tasa de desempleo –primera política social del Partido Popular- se ve reducida, seguimos manteniendo dichos niveles de exclusión? La respuesta aparece clara cuando se reorienta la pregunta. Es decir, si en vez de extrañarlos por tal conexión de sucesos –crecimiento y exclusión-, los relacionamos directamente de la siguiente forma: ¿tenemos una alta de crecimiento porque ha aumentado la exclusión social? La respuesta es SI.

Lo primero que hay que decir al respecto es que pobreza y exclusión no son exactamente la misma cosa. La mayoría de los organismos estatales e internacionales utilizan variables macroeconómicas cuando hablan de pobreza. Es mucho más sencillo hablar de pobreza que de exclusión social, sobre todo porque no cuestiones los mecanismos que la producen. Por ejemplo, en España –que sigue los procedimientos estadísticos de Eurostat en estos casos- decimos que hay pobreza cuando los ingresos por unidad de consumo se sitúan por debajo del 60% de la mediana existente en un momento determinado. Esto hace que esta tasa varíe cada año, conforme varíe la mediana. A modo de ejemplo, en 2014 este dato estaba en torno a los 26.785 euros para una familia compuesta por dos adultos y dos niños o niñas, situándose la tasa de pobreza en 16.719 euros anuales. Ahora bien, una familia con esa cantidad de ingresos es pobre, pero otra con un euro más ya no lo es. Son las cosas de las estadísticas –por no hablar de quien, por ejemplo, puede vivir en una ciudad como Barcelona, con alquileres superiores a los 700 o 800 euros en muchas zonas, con esos ingresos-. No entrará a considerar otras cuestiones sobre el concepto de exclusión para centrarme en responder a la pregunta anterior.

Por otro lado, este dato, pese a que cambia anualmente en función de la renta familiar, es de carácter estático, es decir, no muestra la realidad estructural –relacional- que hay detrás del número. Y lo que suele haber detrás de dicha cuantía no son otra cosa que dinámicas de poder, de clase, de imposición y dominación, en definitiva, de explotación. La reforma laboral del PP, de la que el informe de la Comisión también se acuerda a la hora de hablar de exclusión, ha tenido mucho que ver en establecer esta reestructuración del poder de clase cuando a desarmado completamente la capacidad de negociación que, hasta ahora, mal que bien mantenían los sindicatos. El resultado, todos lo conocemos, es una acentuación de la precarización laboral, algo que ha hecho que aumenten los denominados trabajadores pobres, esto es, aquel grupo social que, pese a tener un puesto trabajo, no consiguen alcanzar los ingresos antes señalados. Este grupo supuso, para el año 2016, un total del 14,8% de los trabajadores y trabajadoras. Pero también ha modificado el origen de los ingresos de los hogares. Así, las rentas provenientes del trabajo llevan años cayendo –un -5,2% en 2013- mientras que las del capital suben –un 3,6%- para el mismo año, otro ejemplo manifiesto de tal desequilibrio del poder económico.

Es decir, y para terminar, la exclusión no se produce PESE a que haya crecimiento económico, sino, precisamente, DEBIDO a dicho crecimiento económico, el cual está sustentado y soportado por unas clases trabajadoras y populares cada vez más explotadas.

Para terminar, no se me olvida, la foto a la que hace alusión el título del artículo y que lo ilustra, está tomada del perfil de Twitter del economista Santiago Niño Becerra. Viene acompañada por la siguiente frase: “Hoy 07:15 h. Barcelona. c/Taulat. Junto a hoteles de cinco estrellas. Se está volviendo a los años 20: miseria junto a riqueza”.

Pues es todo, amig@s!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Antropología Urbana, Economía y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Un artículo y un tweet sobre exclusión

  1. Anónimo dijo:

    gracias!

  2. ahuanda dijo:

    No pienso que seas de cabreo fácil, es natural que alguien se cabreé. Sino ocurre es que somos lo que sigue de indiferentes.

  3. No Rio isso não é diferente, especialmente em pequeno número de trechos da cidade, como centro e também os bairros do circunvizinhança. http://promodj.com/ellisonblalock6

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s