Diccionario de las periferias: Memoria histórica

Esta entrada fue publicada originalmente en la web del proyecto CARABANCHELEANDO. Una investigación sobre la periferia de Madrid, el día 14/05/2015

Diccionario de las periferias: Memoria histórica

Venga, vamos a empezar esta entrada con una provocación. La memoria histórica no existe. O mejor, ésta puede ser considerada un auténtico oxímoron social. ¿Qué? ¿Cómo lo veis? Y ahora, tranquilamente, y para que nadie se vea ofendido por tal palabro, me toca explicar el por qué de dicha consideración. Que nadie se asuste, vamos a ello.

Fue Maurice Halbwachs, discípulo de Durkheim y miembro destacado de la Escuela de L’Année Sociologique, el que, retomando las consideraciones de Henri Bergson pero completamente influenciado por su maestro, llevó a cabo la primera definición, podríamos llamar sociológica, de la memoria.

Para Halbwachs, toda memoria es producto de la colectividad, no existiendo estrictamente una memoria individual. En su trabajo más conocido, La Memoria Colectiva, el autor señala numerosos ejemplos de tal imposibilidad. A mí siempre me viene a la cabeza aquel que recoge el episodio de un niño que cae a un agujero en el suelo de su casa. Pese a no contarle el hecho a nadie, el protagonista de la historia no recuerda tanto el suceso en sí, como la sensación de soledad y vulnerabilidad que aquello le provocó. Y, ¿no son estas sensaciones producto de nuestra vida en sociedad, en colectividad, en familia?  ¿Sería, por tanto, producto de nuestra memoria individual o se trata, más bien, de un producto social?

Yo, sin ir más lejos, tengo un recuerdo vívido sobre un memorable partido de futbol de mi infancia, el España-Malta del 12-1 del año 1983. Ahora mismo, si quisiera, podría traer aquí, dónde, cuándo y con quién fui testigo de tal acontecimiento. Sin embargo, éste nunca se produjo. Nunca vi dicho partido, entonces ya no me gustaba el fútbol. Pero eso da igual, el relato marcó parte de mi infancia como un hierro candente, la mía y la de mis amigos. He escuchado y he narrado este partido tantas veces, que he acabado por pensar que yo también lo presencié.

Y ahora, tantos años más tarde, en otra ciudad y otro barrio, acompañando algunas  movilizaciones, ¿en verdad puedo decir no me siento heredero de todos aquellos y aquellas que ya lucharon antes? ¿De la Barcelona de la Rosa de Foc, de los movimientos vecinales del tardofranquismo, del Poblenou Lliure i Tropical, etc.? Se habla mucho del 15M y de las Asambleas que aparecieron a lo largo y ancho del Estado ocupando calles y plaza, pero, ¿podemos afirmar que se partía de cero? ¿No había siempre un comentario, un sentimiento, una anécdota de algún presente -o de alguien que había oído a alguien-, que íntimamente nos colocaba a todos en el mismo lugar que tantos otros? Todos tenemos ejemplos de este tipo de eventos en nuestras vidas.

La memoria se presenta así como un ectoplasma intangible, sin forma, una esencia que sobrevuela por encima de nosotros y cuyos afluentes nos atraviesan una y otra vez llevándose siempre algo nuestro, propio, pero que, una vez que lo ha recibido, lo vuelca de nuevo, incansablemente, construyéndose y reconstruyéndose en un proceso sin fin. Así es la memoria colectiva.

La historia es, simplemente, otra cosa. Está fija, escrita, inscrita, registrada, plasmada, cincelada en libros, vídeos, registros, canciones. La historia, tal y como bien señala la canción, la escriben los vencedores que, de esta forma, justifican su victoria. A los perdedores precisamente nos queda eso, la memoria.

Volviendo a Halbwachs, y para terminar, la diferencia entre ambas sería la misma que entre un río (uno nunca se baña dos veces en el mismo río, ya lo dijo Heráclito) y una lápida. El primero está vivo, latente; la segunda muerta y fría.

La memoria es nuestra y no nos la pueden robar, por muchas guerras y batallas que se pierdan. La memoria histórica no existe porque la memoria es la vida.

 
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Antropología Urbana, Sociología y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Diccionario de las periferias: Memoria histórica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s