“Ni violentos ni rateros, somos manteros”. Algunas notas sobre la manifestación contra la represión policial y el racismo (2/2)

Fuente: Propia

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Llegados a la esquina con Ferran, la manifestación giró hacía la Plaça Sant Jaume, tal y como estaba previsto. Nos acercábamos al destino final de la misma y más gente se iba sumando a la marcha. Entre algunas de las caras conocidas podría citar las de dos representantes de la CUP en el Ajuntament, María José Lecha y Maria Rovira, que permanecían en la cola de la misma en una posición muy discreta. Las consignas seguían sonando y un solitario cartel con referencias al papel del equipo de gobierno del Ajuntament hizo su aparición. En él era posible leer “La gana fa més mal que les pedres. BeC hipòcrites”, o “Gala Pin dimisió”(sic).

La desembocadura a las puertas del Ajuntament fue algo tumultuosa. Habría unas 200 personas y, justo frente a las puertas del edificio de la Generalitat, se había dispuesto un gran escenario para los actos previstos con motivo de la Diada de este año. De hecho, los actos institucionales se llevarían a cabo al día siguiente, 9 de septiembre[1]. El mero emplazamiento de una estructura de esas características hacía muy complicado facilitar el flujo de personas y, además, dar cabida a los participantes en la manifestación. Imagino que, en una hipotética foto aérea, la Plaça debería aparecer completamente colmada.

Sobre el escenario dispuesto había un par de músicos con gralla, y un bailarín realizando piruetas. La cabeza de la manifestación llegó a la puerta de la institución municipal y los chicos latinos que ya habían tomado la palabra al comienzo de la misma, volvieron a hacerlo para indicar que una pequeña delegación entraría en el Ajuntament para hablar con la responsable de Servicios Sociales, Laia Ortíz. Sin embargo, con la música del escenario, la voz de los manifestantes era difícilmente audible. Esto hizo que desde los participantes se hiciera un llamado a los músicos para que pararan. Mediante gritos e exclamaciones demandaron el cese temporal de la música, cosa que, finalmente sucedió. Así, tanto el bailarín como los músicos bajaron del escenario.

Con la entrada en el Ajuntament se produjo un vacío que fue rellenado con parlamentos. Gran parte del grupo, y sobre todo los africanos, que serían unos 100, se sentaron en el suelo y diversos miembros del colectivo fueron tomando el micrófono y realizando distintas alocuciones. Algunas en wólof, otras, la mayoría, en castellano. Entre ellas, me gustaría destacar una especialmente elocuente, pues planteaba la problemática del colectivo en positivo. Más que realizar invocaciones a supuestos incumplimiento de derechos o realizar un discurso basado en grandes palabras y deseos, su intervención estuvo dirigida a plantear el papel que los manteros, y los inmigrantes, juegan en la economía local y nacional; al pago de impuestos, de tributos y contribuciones a la seguridad social, etc. En este sentido, su discurso fue impecable, pues a iguales contribuciones exigían, simplemente, iguales derechos. El hombre, vestido con una camiseta deportiva de colores verde y amarillo, recibió el aplauso de la multitud.

Fuente: Propia

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Sin embargo, no todas las intervenciones fueron en este sentido. En otras se realizaron alusiones francas a la brutalidad policial, o incluso se manifestó un discurso de separación de la inmigración por categorías nacionales. De este modo, aparecieron algunas referencias, más o menos directas, al papel pacífico y positivo del colectivo de senegaleses, pero también a la posible existencia de otros grupos que no actuarían bajo la misma consideración. Se trataría, de este modo, de mostrar que, si alguien merecería ser atendido en sus peticiones, serían ellos, desligando su solicitud y situación de la que vivirían grupos sociales de distintos orígenes.

Conforme se acercaban las 20.00 h.-, los parlamentos se hicieron más cortos y repetitivos. Por otro lado, se hacía evidente que la reunión en el Ajuntament tardaría un buen rato y que los músicos y bailarines del escenario debían retomar sus ensayos. Justo en ese momento, una chica embarazada del Espai de l’Immigrant cogió el micro fono y señaló que los músicos querían dedicar una pieza a los manifestantes. Un silencio se hizo en la plaza y comenzó la música.

Serían las 20.15 cuando abandoné el lugar[2].

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[1] El Mundo, 28/08/2015. Para más información ver: http://www.elmundo.es/cataluna/2015/08/28/55e0850146163f95158b457d.html

[2] Poco después saldrían los representantes del colectivo de su reunión con el Ajuntament. La valoración general fue positiva, pero tampoco hubo más detalles al respecto. La Directa, 09/09/2015. Para más información: https://directa.cat/rambla-not-barcelona

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