A favor de la calle

Fuente: Propia

Fuente: Propia

Artículo publicado por La ciudad viva en 27/10/2014

A favor de la calle

La pasividad, o la ausencia de participación, no es un fenómeno nuevo en la vida urbana. Nuestros supuestos sistemas democráticos se han basado, desde un principio, en la delegación de intereses, en la existencia de representantes, de partidos políticos, de especialistas, así como en un sinfín de personajes que han ejercido el poder y han personificado, supuestamente, las prácticas sociales y culturales de nuestros barrios y ciudades. Esta ausencia de participación ha llevado, en gran cantidad de ocasiones, a que los representantes políticos, en connivencia con técnicos y urbanistas, transformasen los usuarios de las ciudades en consumidores. Instrumentos legales como las ordenanzas cívicas, leyes antibotellón, Planes de Uso, etc., han contribuido, además, a demonizar determinadas prácticas sociales que se daban en las calles y plazas, abundando en su control y regulación. Barcelona es un buen ejemplo de ello, de ciudad obrera e industrial pasó a ser la millor botiga del món.

El Poblenou no escapa a este tipo de dinámicas. Con motivo de las obras llevadas a cabo para la celebración de los Juegos Olímpicos del 92, el barrio ya sufrió profundas transformaciones que supusieron, en gran medida, enormes cambios físicos y sociales. Aunque, siempre según la propaganda oficial, el derribo del antiguo barrio de Icaria y la construcción de la Vila Olímpica contó con el visto bueno y la colaboración de los vecinos, no fue así cuando se produjeron las obras de prolongación de la Diagonal hacía el mar, la urbanización de Diagonal Mar y la creación del Fòrum. El diseño del Distrito 22@, mediante la modificación del Plan General Metropolitano en el año 2000, fue la última de las grandes transformaciones urbanas que sufrió el Poblenou y, en su momento, la mayor llevada a cabo en Barcelona, pues la superficie afectada llegaba a las 116 hectáreas. Aunque los sistemas de participación institucionales establecidos se pusieron en marcha, esto no evitó que apareciera cierto movimiento popular contrario al 22@, si bien sin una gran relevancia. Los vecinos, en general, compraron la política que se les vendió desde el Ajuntament: actuaciones en zonas degradadas, recuperación del Patrimonio Industrial, promociones de vivienda pública, diversificación económica, equipamientos, kilómetros de carriles bicis y zonas verdes no parecían, en principio, un mal cambio. Sin embargo, en el camino se quedó mucha gente, sobre todo jóvenes. Los niveles alcanzados por los precios del suelo y el proceso especulativo desarrollado, ocasionó una verdadera masacre.

Sin embargo, quizás porque los vecinos han aprendido con las experiencias anteriores, o porque el contexto actual de crisis económica, política, social y de valores ha generado una nueva forma de ver las cosas, el Poblenou se ha convertido, estos días, en un interesante laboratorio de participación urbana. El proceso Fem Rambla, puesto en marcha en abril de 2013 cuando unos 25 vecinos salieron a la calle para parar las obras de la Rambla del barrio, es un buen ejemplo de ello. El Distrito no tuvo más remedio, finalmente, que escuchar a un movimiento que pretendía ir más allá de la simple propuesta de alternativas y poner en marcha una especie de urbanismo participativo que decidiera las futuras líneas de actuación en la Rambla del Poblenou.

Pero Fem Rambla no es una iniciativa aislada, la recuperación del edificio de la Flor de Maig para usos sociales y vecinales, o la aparición de un, cada vez más, extenso tejido cooperativista en el barrio lo acompañan. Una última iniciativa, además, parece ahondar en esa nueva dirección: la apuesta por la dinamización social de la calle Pere IV, en profundo estado de abandono. Numerosos vecinos, colectivos y entidades del barrio junto a gente de la Xarxa d’Economía Solidària, se proponen comenzar una dinámica participativa que ofrezca una alternativa social a esta calle a partir de la utilización de los numerosos espacios vacios que existen en ella.

Este y otros proyectos se ubican dentro de la visión de la calle como espacio de uso, pero también como lugar de encuentro y decisión y pretenden romper con la inercia de pasividad que parecía estar instalada en el espacio urbano del barrio. El Poblenou se muestra, así, a favor de la calle.

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6 respuestas a A favor de la calle

  1. Amalio Flores dijo:

    Don José. .. estupendo artículo un cordial saludo y me alegro mucho de saber de ti

    • El Antropólogo Perplejo dijo:

      Nen!! Que es de tu vida?!!

      • amalio dijo:

        ahora vivo en madrid, y me dedico a temas de arte…. de arte de sobrevivir que no veas como se ha puesto la cosa de dificil….

      • El Antropólogo Perplejo dijo:

        Bueno, espero que seas mínimamente feliz. Yo por curro voy a veces a Madrid, te pego toque prox. vez y nos tomamos argo!!

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