Rajoy, ¿Gran Hombre?

El otro día me llamaron de la Cadena Ser, concretamente del programa “A vivir que son dos días” para intervenir en directo en su programa. Es la segunda vez que se ponen en contacto conmigo en las últimas semanas. Se ve que si buscas en San Google cuestiones relacionadas con la antropología, mi blog sale bastante bien situado.

Si la vez anterior mi participación fue demandada para comentar sobre aspectos vinculados a las transgresiones normativas, en esta ocasión se trataba de hablar sobre liderazgo, pero con un añadido: del liderazgo de Rajoy. Todo venía a cuento de la intervención que éste mantuvo la pasada semana en la Junta Directiva Nacional del Partido Popular y donde, una vez hubo soltado su discurso, no permitió réplicas ni debate. La idea que manejaba la gente de la Cadena Ser era la de trazar algún tipo de paralelismo “exótico” con la figura del líder en otras culturas –tribus decían ellos-, o a lo largo de la historia. Como suele pasar en la radio, donde los ritmos son atroces, no me dio tiempo de expresar mis reflexiones y solo pude esbozar un par de ideas. Sin embargo, sí me gustaría aprovechar la meditación que tenía preparada, y que hubiera compartido si me hubiesen dejado más tiempo. Ese es el motivo del presente texto.

Lo primero que me vino a la cabeza al hablar del liderazgo de Rajoy, aunque se podría aplicar a muchos casos más, es el hecho de que, precisamente, de líder no tiene nada. Dejando al lado su aparente carácter anodino y su proselitismo anti-intelectual (y digo aparente porque Antón Losada es de los que piensa, y yo lo comparto, que esa imagen de persona plana y casi perezosa que transmite Rajoy esconde realmente una figura ambiciosa que, en tan solo cuatro años, ha conseguido cambiar el modelo social de este país), creo que un líder no es una persona a la que la gente sigue ciegamente, como si de un Mesías se tratara. Más bien es al contrario, un líder es aquel que es capaz de complacer a sus seguidores, es el primero en levantarse y el último en acostarse, trabaja con su ejemplo y abnegación y se encuentra al entero servicio de los demás. Aquí la antropología nos trae el ejemplo de los Grandes Hombres de la Melanesia. En el sistema clásico social y político de las islas de esta parte del planeta (Islas Salomon, Papua, etc.), el liderazgo se encuentra basado en estas figuras, quienes no tienen ninguna capacidad de mando, poder o manera de imponer sus decisiones, sino que practican una forma de liderazgo que se encuentra relacionada con el estatus alcanzado. Un estatus que se consigue, precisamente, en base al servicio que ofrecen al resto del clan y que, debido a la competencia que ejercen con otros aspirantes a líderes, dota de sentido, así como de cierta coherencia, a la estructura social local. Un Gran Hombre, mediante la persuasión, su experiencia, los regalos (muchas veces, como en Papúa, la obediencia se obtenía mediante el regalo de cerdos) y su sabiduría, es capaz de hacer trabajar algo más a sus seguidores de modo que, con el excedente generado, puede realizar tareas de redistribución económica y protección frente a los imprevistos (enemigos, desastres naturales, etc.) Esta posición no se puede heredar, y es la competencia con otros grandes hombres la que provoca la sucesión de los mismos.

Esto contradice ampliamente la figura del actual Presidente del Gobierno cuando, siempre aparentemente, toma decisiones unilaterales sin consultar a nadie, impone sus planteamientos y arbitrajes sin dejar espacios para la contestación o el debate en el seno de su partido, heredó el cargo a dedo del inefable Aznar y es capaz de dejar caer a cualquiera en la búsqueda de un rendimiento electoral futuro. No, decididamente Rajoy no es un Gran Hombre.

Pero entonces, ¿qué es Rajoy? Justo al lado de la Melanesia existe otro conjunto de islas, la Polinesia (Hawai, Vanuatu, etc.), que curiosamente cuenta con un sistema completamente diferente al anterior: la Jefatura. En este sistema, el Jefe y su familia han alcanzado cierto nivel de poder económico, político y miliar, algo que les permite no tratar como iguales al resto de seguidores, imponer sus decisiones y heredar el cargo.

Max Weber, en su canónico texto, “Poder y dominación” separaba ambas cuestiones. La primera, el poder, era definida como la capacidad de imponer nuestra voluntad a otras personas en contra de cualquier resistencia. Mientras que la segunda, por el contrario, basaba la obediencia obtenida en la legitimidad para aplicar dicha voluntad, algo que podía venir de la tradición, el carisma o la legalidad.

En el sistema democrático que actualmente nos ampara, el liderazgo de Rajoy viene garantizado por la legalidad y la razón. Es decir, por el sistema de normas y regulaciones del que se ha dotado el Partido Popular para elegir a sus líderes. Sin embargo, a nadie se le escapa que, aunque investido de cierta apariencia democrática, el Partido Popular no se caracteriza, precisamente, por ejercer una clara democracia interna, y así lo atestigua, por ejemplo y precisamente, la forma de elección de cargos, la distribución territorial del poder, etc. Tanto es así que están apareciendo voces, en el interior mismo de sus filas, que claman por una apertura del partido y una profundización en la democracia interna si quieren evitar un futuro desastre electoral.

Yo creo, sinceramente, que Rajoy no es ningún líder y que tampoco tienen entre sus objetivos cambiar el Partido Popular para que sus próximos dirigentes tengan una mayor legitimidad. Pero me da que si no lo hace, pronto veremos cómo la Jefatura Polinesica de Rajoy no será capaz de mantenerse ni siquiera regalando cerdos entre sus barones.

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3 respuestas a Rajoy, ¿Gran Hombre?

  1. jose dijo:

    Aunque no tiene mucho que ver, tu artículo me ha recordado mi reacción cuando, en una película sobre los nazis que ponían el otro día en la tele, un personaje decía: “a su líder lo llaman ‘Führer'”. Leader, como führer y duce es “el que va delante” y, como “timonel” (epíteto de Mao), “el que guía”. Así que “A su líder lo llaman ‘Führer'” no deja de ser una tautología. De hecho, en el significado de “jefe jerárquico” la palabra inglesa es anterior al siglo XIX, por lo que el término alemán bien podría ser una especie de traducción re-germanizada (muy al gusto de la “lengua del tercer imperio”).
    Sin embargo, parece que es cierto que la palabra inglesa originalmente se aplicaba a esa especie de liderazgo carismático aceptado como “natural”, por ejemplo el primer animal de un vehículo de tiro.

  2. Manel Artero dijo:

    Reblogueó esto en El Día a Diarioy comentado:
    de obligada lectura

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