El Pla Buits o cómo domesticar el espacio

Fuente: Propia

Fuente: Propia

¿Qué es el Pla Buits? Para el que no lo conozca, el Pla Buits es una iniciativa del Ajuntament de Barcelona mediante la que, según sus propias palabras, pretende “el desenvolupament d’usos i activitats d’interès públic, de caràcter provisional, en determinats terrenys buits de la ciutat de Barcelona seleccionats, amb la finalitat de regenerar el teixit urbà i induir dinamisme social a l’entorn”.

Se trata, en definitiva, de impulsar determinados proyectos que favorezcan la ocupación y utilización de ciertos espacios vacíos (buits en catalán) del entramado de la ciudad sobre los que no se pretende construir ni hacer un uso en breve. Estos vacíos son parcelas de terreno de titularidad pública, o bien del propio Ajuntament de Barcelona o bien de alguna otra Administración, de carácter patrimonial o de dominio público. Los proyectos, que no pueden tener ánimo de lucro y, en caso de generar ingresos, deben destinarse al sostenimiento del propio proyecto, han de enmarcarse dentro de la siguiente tipología: educación, deporte, ocio, cultura, medio ambiente u otros de carácter social. La propuestas seleccionadas tienen que cumplir una serie de requisitos, como el hecho de ser autosostenibles, esto es, que no generen gastos al propio Ajuntament; implicados con su entorno; sostenibles ambientalmente; creativos e innovadores y, lo que más me llama la atención a mí, que “tinguin la capacitat d’incidir en el territori, possibilitant la recuperació d’espais obsolets, integrant-los en l’activitat i el ritme urbà i, a l’hora, tenir una funció regeneradora de l’espai i impulsora de dinamisme social a l’entorn”.

Sin embargo, si de algo no se puede acusar al propio Ajuntament es de hipócrita, de querernos engañar. No, su intención es bien clara ya desde el principio. Bajo esta iniciativa llena de grandes palabras e ideas (interés público, regeneración, dinamismo, etc., ¿quién se puede oponer a algo así?), y que por su mero carácter generalista y positivo ya nos debería hacer reflexionar y sospechar, aparece la realidad de la misma, que no es otra que la de “potenciar dinàmiques positives que evitin la concentració de pràctiques incíviques en aquests espais, usos no desitjats i situacions d’exclusió social si persistissin sense ús”. Y ahí está la clave del asunto.

De lo que se trata es de domesticar el espacio urbano, un espacio que, como sabemos es y será siempre conflictivo. Las ciudades son el escenario, el proscenio, como le gusta decir a uno que yo conozco, de las relaciones sociales. Unas relaciones sociales que, en nuestras sociedades occidentales, están profundamente marcadas por el sistema socioeconómico imperante, el capitalismo. Así, las ciudades son, por un lado, el lugar donde éstas se manifiestan y evidencian y, por otro, son un producto en sí mismo de esas relaciones. En definitiva, se trata de espacios donde las relaciones se (re)producen.

Para que una ciudad como Barcelona pueda seguir vendiéndose al mundo como digna de la atracción de inversiones y capital, ésta tiene que mostrarse como un espacio tranquilo, sosegado y desconflictivizado. Y por tanto, sus espacios, incluidos los vacíos, tienen que mostrarse serenos, controlados o, como dicen las propias bases del Pla Buits, cívicos, acogedores de usos deseados y ausentes de situaciones de exclusión social. Es decir, sorteen todas aquellas formas de (re)producción del espacio que manifiestan las contradicciones propias del sistema capitalista, como los asentamientos irregulares y puntos de reunión de migrantes sin papeles, las infraviviendas de personas sin hogar, los negocios irregulares, etc. Se trata de una vuelta de tuerca más al uso del urbanismo como herramienta de control social, siempre al servicio del capital inmobiliario, y donde también es posible encontrar los proyectos de renovación urbana, la creación de espacios públicos de calidad o las ordenanzas cívicas.

El control del espacio pasa, de esta manera, por una intensa y certera regulación que lo lleve a su muerte social, a la ausencia de esas relaciones sociales que lo mantienen vivo por la gente que lo habita cada día, que lo hace suyo, que lo pasa y lo traspasa. O, con otras palabras, que lo convierten en lugares sin domesticar.

Más fotos sobre un ejemplo de proyecto del Pla Buits aquí

PS: Todos las frases recogidas en el entrecomillado del presente post no me las he inventado yo, sino que aparecen literalmente en el texto de “Bases del concurs per a la utilització temporal de terrenys incorporats al pla buits: buits urbans amb implicació territorial i social” que hizo público el Ajuntament de la ciudad y que se puede encontrar en su página web.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Antropología Urbana y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El Pla Buits o cómo domesticar el espacio

  1. mdaphe dijo:

    Certero análisis sobre el peligro de legislar el disfrute público de los espacios urbanos. Genial!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s