Visitando Ciudades Rebeldes: David Harvey y el Derecho a la Ciudad

Reseña del libro de David Harvey “Ciudades Rebeldes, del derecho a la ciudad a la revolución urbana“. Publicada por la Revista de Ciencias Sociales “Iconos”, de FLACSO, Ecuador.

Visitando Ciudades Rebeldes: David Harvey y el Derecho a la Ciudad

Pocos autores han dedicado tanto tiempo y esfuerzo a dar a conocer la labor de sus maestros como David Harvey con Henri Lefebvre. La obra seminal del autor francés, El derecho a la ciudad, tiene en Harvey a uno de sus grandes valedores. Sin embargo, esto no resulta sencillo. En un seminario organizado durante el pasado mes de mayo por el Observatori d’Antropologia del Conflicte Urbà (OACU) de la Universidad de Barcelona y dedicado a la movilización social en las calles, el sociólogo urbano Jean Pierre Garnier señalaba este derecho, como aquel que “[…] implica la posibilidad de controlar, dirigir y orientar por parte del pueblo la urbanización, el desarrollo urbano […] el derecho a controlar los procesos que determinan la reordenación y configuración de la ciudad”[1]. El comentario no solo dejó perplejo al auditorio, sino que también daba a entender lo difícil y polémico que puede llegar a ser el expresar adecuadamente qué se entiende por el derecho a la ciudad. Por todo ello, es realmente pertinente que el geógrafo radical británico dedique el prefacio de su Ciudades Rebeldes a recordar la obra y persona de Lefebvre, y el primer capítulo a la particular visión que éste tenía sobre el derecho a la ciudad. Harvey sabe, además, darle vigencia a la obra del sociólogo y filósofo francés cuando recuerda, entre otras cuestiones, su reivindicación de las “centralidades”[2] desde el punto de vista político y su íntima relación con los sucesos que se han vivido últimamente en ciudades como Madrid, Nueva York o Estambul y sus espacios centrales de Plaza del Sol, Wall Street o Plaza Taksim.

La labor de Harvey, su reivindicación del marxismo teórico como herramienta de estudio de la realidad urbana puede llegar a confundirse a veces con su militancia y activismo. Para este autor, el derecho a la ciudad es el derecho activo a cambiar el mundo, a cambiar la realidad actual, entendiéndolo como ideal político y cuestionando siempre la relación existente en el sistema capitalista entre producción, urbanización y gestión del excedente.

En el segundo capítulo del libro, Harvey aborda el origen urbano de las crisis del capitalismo. Sin profundizar en exceso, pero abriendo un posible camino de estudio para los interesados, señala la vinculación existente entre las crisis cíclicas del sistema capitalista y fenómenos tales como las burbujas inmobiliarias. Para él, el hundimiento del mercado de la vivienda ha precedido al estallido de los cracs económicos, algo que respalda con profusión de datos y ejemplos, como la crisis fiscal de Nueva York en el año 1975. El geógrafo nos recuerda cómo las mismas recetas que condujeron a tales desastres siguen aconsejándose desde organismos y agencias multilaterales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. En el mismo capítulo, Harvey hace una crítica a sus compañeros marxistas, señalando cómo su discurso se asemeja demasiado al de los economistas, geógrafos y sociólogos burgueses que, con frecuencia, centran su atención en los niveles nacionales de la economía, pero sin prestar atención al papel de los mercados inmobiliarios a la hora de entender las crisis. Parte de este descuido podría deberse a la interpretación que se ha hecho de los supuestos de los que partía Marx en sus estudios, olvidando las limitaciones que el filósofo alemán se autoimpuso cuando escribió obras como El Capital.

El autor centra el capítulo tres del libro en una cuestión candente hoy día, los llamados commons o bienes comunes urbanos. Desde la academia, el debate en torno al tratamiento de este tipo de bienes ha quedado reducido a dos perspectivas opuestas: la concesión de derechos privados sobre los mismos o la gestión mediante una intervención autoritaria por parte del Estado. Harvey recupera diversos autores que se han centrado en el tratamiento de este tipo de bienes desde una perspectiva crítica y progresista, señalando las limitaciones que presentan tales aproximaciones. Entre estas señala las vinculadas a la necesidad de establecer límites, pequeñas estructuras de población para un correcto uso de estos commons, así como la necesidad de prever ciertas formas de articulación entre estas estructuras, tratando de esquivar la fobia que siente cierta izquierda sobre cuestiones jerárquicas y formas verticales de poder. Harvey define los bienes comunes urbanos bajo la consideración conflictiva inherente al espacio urbano. Estos no son sino relaciones sociales de carácter inestable y moldeable, establecidas entre ciertos grupos sociales autodefinidos y determinados aspectos de carácter físico y social de su entorno; relaciones que pueden crear valor y que Harvey reivindica para la totalidad de los ciudadanos, evitando que caigan en manos de una pequeña proporción de personas que son quienes usualmente las capitalizan. Cómo señala el geógrafo Pere Sánchez, el capital “[…] ha amplificado los muros de la fábrica, al extenderla y confundirla con la sociedad misma; aquello que estaba fuera en el ciclo precedente ha quedado ahora incorporado. El territorio […] ha devenido […] fábrica social” (1990: 6). El derecho a utilizar ese bien común producido por la gran fábrica social que es la ciudad se convierte, para Harvey, en la base para reivindicar el derecho a la ciudad.

El autor dedica el cuarto capítulo a la apropiación monopólica por parte del capital de la renta que produce la ciudad. Tras una introducción teórica al respecto, se citan algunos ejemplos de este tipo de apropiaciones: los procesos de “disneyficación” que sufren algunos de nuestros contextos urbanos; la oferta de ciudades bajo marca, como el caso de la “marca Barcelona”; o el establecimiento de rutas turísticas, rozando la pornografía, por zonas consideradas únicas, como las favelas de Río de Janeiro o los slums de Bombay. Este tipo de rentas, vinculadas en muchas ocasiones al capital simbólico colectivo, son incautadas por empresas multinacionales o determinados sectores de las burguesías locales, que extraen los excedentes en detrimento de las poblaciones locales. La lucha contra este tipo de fenómeno tiene que venir desde los diversos y heterogéneos espacios urbanos, pues son altamente improbables las soluciones “desde arriba”.

Los últimos capítulos del libro los utiliza Harvey para destacar la potencialidad del espacio urbano como base en la lucha anticapitalista. Resalta la capacidad de estos espacios, no solo para luchar por un mejor y mayor acceso a los derechos, la soberanía o a cuestiones vinculadas con la reproducción social, sino también a su importancia revolucionaria en la apropiación popular del valor y plusvalor generado por las actividades productivas. Caben incluso posibles alternativas, entre las que el autor cita la necesidad del establecimiento de alianzas entre las organizaciones de base laboral, como los sindicatos clásicos, y aquellas entidades que trabajan por los derechos de ciudadanía en el hábitat propio de los trabajadores. Las dinámicas de explotación de clase no se dan únicamente en el lugar de trabajo, sino también mediante otras formas de extracción de excedentes (precio del suelo, alquileres, etc.) en el medio de reproducción social que es la ciudad. Solo se conseguirá acabar con estas formas de explotación mediante una revolución urbana que amplíe la definición clásica de trabajo basada en formas industriales fordistas, hacia otra enfocada en la producción y reproducción de la vida urbana.

Aunque la obra está basada en una serie de artículos escritos a lo largo de varios años, el libro resultará, sin duda, altamente enriquecedor a todos aquellos que busquen un marco teórico y práctico para estudiar los conflictos de clase que se producen en las ciudades. Precisamente por la aportación de ideas y, sobre todo, alternativas en la lucha por el derecho a la ciudad, Ciudades Rebeldes podría considerarse como un punto y aparte en lo que respecta a la obra anterior de David Harvey.

Puedes descargarla en pdf desde la web de la propia revista aquí.


[1] Garnier, Jean Pierre (2013). “Movilización social en la calle: campo de batalla o área de recreo”. Video-conferencia, 21 de mayo de 2013. En http://bambuser.com/v/3607299

[2] Según Blanca Ramírez, para Lefebvre “[…] la forma de centralidad en tanto que elemento de atracción que concentra objetos particulares, es un locus de acción alrededor de cuyo centro se estructura el espacio, mental o socialmente, y organiza una estructura que es siempre un momento, contribuyendo junto con forma y función a una práctica”. Ramírez, Blanca (2004). “Lefebvre y la producción del espacio. Sus aportaciones a los debates contemporáneos”. Revista Vereda Nº8 Primer cuatrimestre de 2004: 61-73.


 

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3 respuestas a Visitando Ciudades Rebeldes: David Harvey y el Derecho a la Ciudad

  1. Pingback: Visitando Ciudades Rebeldes: David Harvey y el Derecho a la Ciudad

  2. andres arn dijo:

    Ciudades Rebeldes y el mercado como organizador de la ciudad
    http://constructoresdelarevolucion.blogspot.com.ar/2013/07/ciudades-rebeldes.html

    “Expropiamos” el titulo del ultimo libro de David Harvey y partimos de su analisis de la ciudad.

    A raiz del estallido de la crisis internacional estamos viendo que en varias partes del mundo surgen movilizaciones masas, entre la cual participa diluida la clase que produce todos los bienes y servicios de la sociedad. Se levantaron contra dictaduras, la desocupación, la pobreza, en defensa de un parque publico, en contra del aumento en el colectivo, o la corrupción. Salen a las calles diciéndole basta al despotismo económico y político. En Brasil, la carestia de vida acumulada durante años , sumado a los U$13 mil millones que costara el mundial 2014, y la corrupcion institucional, fue solo el inicio del movimiento, y se suma las demandas de la clase obrera.

    Brasilia

    Es que el “Brasil potencia” favoreció mas a los grandes empresarios, que sacan millones con sus negocios con el estado, como es la Copa del Mundo que envuelve licitaciones enormes. Una muestra de este modelo es que el 50% de la ingresos se concentra el 10% de empresarios banqueros y terratenientes, mientras que el 50% de la poblacion trabajadora mas preacarizada solo tiene para repartirse el 10% de los ingresos. Tambien es dificil digerir para los progres que Dilma se alió a la bancada religiosa,se apoya en la derecha Evangelista, abiertamenta homofóbica y racista. se intento descomprimir la olla de presión con la promesa de una reforma constitucional para garantizar el acceso a la educación y la salud. ¿Acaso que este escrito en la carta magna significa algo? También se habla de poner penas más duras contra la corrupción…Ante los discursos honestistas, no podemos evitar notar que hasta el país “mas honesto ” y con mayor asistencia social como Suecia, tampoco mitigar la desigualdad creciente a la que tiende el capitalismo la cual provoco los recientes disturbios realizados por juventud trabajadora inmigrantes mas precarizada.

    Plaza Taksin

    En Estambul cientos de miles ocuparon la plaza Taksim ante la durísima represión policial contra un reducido grupo de jóvenes ambientalistas que protestaban por la construcción de un shopping en un parque, y se transformó en una rebelión nacional contra el Gobierno de Erdogan. El programa de “urbanización”, que desató la actual oleada de protesta, beneficia a los capitalistas y quienes pueden acceder a viviendas de lujo, mientras que busca expulsar a los pobres y a los trabajadores de los barrios del centro de Estambul. Esto explica parte del odio popular, sobre todo entre los sectores juveniles, que son los que se ven más afectados por el desempleo ahora que el “milagro turco” se ha agotado.

    El Cairo

    En el Cairo acaba de caer el gobierno por la presión de millones en las calles, y el ejercito intenta mostrarse como “arbitro imparcial”, a la vez que es garante de mantener las relaciones economicas capitalistas, ademas de administrar cientos de fabricas e instalaciones de infraestructura estatales que representan el 40% de PBI. Anteriormente las masas ya se levantaron contra el dictador Mubarak, cuyo factor determinante fue las huelgas en fabriles. Ahí las condiciones de vida se vienen ajustando en beneficio de los capitalistas nacionales y extranjeros, ligados a las empresas estatales del ejercito. Atenas vive hace años sucesivas huelgas generales a partir de de una desocupación masiva provocada por los ajustes pedidos por el FMI y la Union Eurpea, exigiendo como cobro de sus deudas los monumentos historicos como la Acropolis o sus miles de sus islas turisticas. Madrid, Barcelona, Roma, Paris, Londres viven manifestaciones obreras contra los ajustes de gobiernos “progres” como de los conservadores.

    Podemos citar la frase de Lenin donde dice “los de abajo ya no quieren(seguir asi) y los arriba ya no pueden (contener) ¿Que discusiones pueden hacerse desde el urbanismo, mas allá de las limitadas propuestas de diseño participativo? ¿Alcanza con analizarlo desde el urbanismo?

    La crisis urbana y la chispa que enciende la pradera.

    En los países capitalistas periféricos (las semicolonias como Argentina) los barrios planificados o “vivienda social” además de estar destinados a los sectores más precarizados de los trabajadores, son en cantidad y calidad insuficiente.En todas las ciudades capitalistas, hasta las más igualitarias del mundo desarrollado, la tendencia es continuar urbanizando, las alrededores, extendiendo la mancha urbana, reproduciendo los problemas del tráfico, aumento del precio del M2, polarización social, viviendas precarias y déficit de infraestructura.(Ciudad de clases, sociedad de clases).

    Villa 31

    Por otro lado existen grandes emprendimiento urbanos privados como los barrios cerrados de elite como Nordelta o Puerto Madero, que tienen una especialidad y equipamientos acorde a ingreso de las clases propietarias de los grandes medios de producción sirven como. En el caso de los country y barrios privados, tienen una superficie equivalente a la Capital Federal pero con 10 veces menos densidad poblacional. Esas tierras periféricas eran las que en otros tiempos accedían las capas mas bajas de la clase trabajadora a través del loteos populares, y que en la actualidad deben buscarse albergue en villas, inquilinatos o la calle.

    Country en el barrio de Tigre

    Datos Indec

    Otro de los sintomas de la crisis urbana es la extencion de los viajes a los lugares de trabajo, y la degradacion de la calidad del transporte, que como se vio en las masacres del ferrocarril Sarmiento, se lleva hasta las vidas de los trabajadores, las inundaciones recurrentes, el trabajo precario, la decadencia en educación y salud. La crisis urbana es reflejo de la situación a las que la leyes de libre mercado someten a los trabajadores, son la forma urbana de las relaciones sociales capitalistas. Hoy más de la mitad de la humanidad habita las ciudades, pero no de la manera que nos enseñan a arquitectos y urbanistas a diseñar. Este no es un problema de falta de tecnología o de capacidad productiva, sino que esta ligada a la falta de democratización real en las decisiones de producción de todos los bienes y servicios, incluida la ciudad.

    Masacre de Castelar

    Lecciones del pasado…

    Un socialismo urbano planificado a largo plazo para beneficiar a toda la sociedad, solo puede venir de la mano de una economía planificada en el mismo sentido (Como ya planteamos mas extensamente aqui). Existieron países donde se intento este camino, gracias a la organización política propia de la clase trabajadora desde las mismas fábricas, granjas, hospitales, escuelas y transportes que operan diariamente.

    Asamblea revolucionaria en la Fabrica Putilov

    Uno de los ejemplo de expropiación masiva impulsada por los trabajadores fue ex-Unión Soviética donde fue posible un proceso de crecimiento económico, investigación científica, industrialización y urbanización nunca visto en la historia de ningún país capitalista, con la construcción de miles de ciudades descentralizadas, centros industriales y viviendas para todos con alquileres menores al 20% del salario.

    De ser un pais atrasado donde se araba la tierra con ramas y palos, en 1940 tras apenas una década del plan de industrialización, llega al 2° lugar mundial en la producción de hierro, petróleo y oro. Es el 3° en producción eléctrica, fundición, acero y algodón; y el 4° en la producción de carbón y motores de automóvil.

    Aunque la planificación económica socialista degeneró a causa de la burocratización del Partido Comunista consolidada con la era de Stalin, hasta llevar a su disolución décadas del 90 y reprivatizar la economía, con la posterior declinación urbana/social, cabe la rediscusión de su potencialidad.

    Si esta planificación económica va de la mano de una democracia pluripartidista socialista, una democracia desde las bases, sería el punto de partida para que la propiedad colectiva signifique para los trabajadores una verdadera sociedad sin explotación, especulación, ni opresión por parte de una casta de políticos privilegiados, y un modelo de ciudad colectiva.

    Urbanismo socialista en Lituania

    Los que trabajamos por superar la degradacion de la sociedad capitalista luchamos para crear una democracia desde las bases y sin explotadores, para superar la crisis estructural de las ciudades, tomamos partido por la creación de la autoorganización obrera y popular mas amplia. Se trata de despertar ese sujeto político colectivo que diariamente esta al frente de los engranajes de la producción y distribución de todos los bienes y servicios que se producen en la sociedad, empezando por democratizar sus intituciones ya existentes, como los sindicatos, comisiones internas y cuerpos de delegados. Los enemigos de extender la democracia a su gran propiedad tienen todo un Estado organizado para evitar que esto suceda: posen sistemas educativos, medios de comunicación y brillantes intelectuales que naturalizan este orden. También tienen un sistema judicial para condenar a los que se les oponen y hasta cuentan con bandas de hombres armados a sueldo, que llegado el momento irrumpen a “salvaguardar el orden occidental y cristiano”…(y burgues).

    Para retomar hoy.

    El proceso de las ciudades rebeldes esta abierto, si lo comparamos con otros procesos del siglo XX que también movieron millones de personas, vemos que sin que las masas trabajadoras estén autoorganizadas desde sus puestos productivos para poder debatir un programa y actuar unitariamente para movilizaciones, huelgas y eventualmente la puesta de la producción y distribución en beneficio de la sociedad, la fuerza de esos millones en las calles se disipan como el vapor, al ser desviados con concesiones temporales que le da el régimen.Es por esto que frente sa clase de Estado organizado, le tememos anteponer otra clase de organización políticas para actuar colectivamente y sembrar el germen de un nuevo modelo social y de Estado, basado en distintos niveles de democracia directa y sin explotadores, en perspectiva de reemplazar al viejo régimen institucional, derrotando los ataques del mismo.

    Hace más de dos siglos atrás fue posible terminar así con la legalidad Feudal, revolucionando totalmente el régimen de la propiedad, junto a su modelo de ciudad. En perspectiva de ese fin, participamos en el Frente de Izquierda y los Trabajadores, para tener una tribuna parlamentaria desde donde fortalecer las luchas obreras actuales y poder actuar mas ampliamente cuando la crisis económica ponga sobre la mesa el cuestionamiento del mismo Estado capitalista. Solo así será posible terminar en el futuro la propiedad privada, convirtiendo en propiedad social los grandes medios productivos, y reemplazando el paradigma de la competencia entre capitalistas por la cooperación entre las distintas capas de la clase trabajadora, la única creadora de todos los bienes y servicios de la sociedad y la que puede construir una sociedad y ciudad verdaderamente humana.

    • El Antropólogo Perplejo dijo:

      Gracias Andrés por tus comentarios. Veo que te interesa la figura de D. Harvey. Un tio potente sin duda!

      Un saludo

      Jose

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