La formación libera a las mujeres de Bombay

foto_2Esta entrada fue publicada en el blog 3.500 millones de elpais.com el pasado día 28/12/2012.

La formación libera a las mujeres de Bombay

Sudha Satish tiene 25 años y vive en el slum de Marol Pipeline, uno de los mayores del distrito de Andheri East, Bombay. Tuvo que abandonar sus estudios, antes de acabar la escolarización obligatoria, para casarse muy joven, embarcándose en un matrimonio que le ha llevado, a su edad, a tener 7 hijos. Los ingresos familiares mensuales giran en torno a las diez mil rupias, lo que, al cambio actual, vienen a ser unos ciento cuarenta euros. Con ello tiene que hacer frente al alquiler de su vivienda en el slum, así como al pago de la alimentación y educación de sus hijos. Puede parecer una situación extrema, pero es más normal de lo que nos pudiera parecer.

Dentro de los cursos de formación profesional para mujeres organizados del Proyecto SEED, la renta media familiar de las participantes es de unas seis mil rupias (ochenta y nueve euros) mensuales, su edad media de 28 años, y el número medio de hijos cinco, lo que da una idea de la realidad en la que viven las mujeres en el contexto social y urbano de una ciudad como Bombay.

Las leyes indias garantizan la protección de la mujer, su Constitución, una de las más amplias del mundo, reconoce la igualdad y prohíbe la discriminación de los ciudadanos por razones vinculadas a la religión, sexo, casta, raza o lugar de nacimiento. Sin embargo, y pese a la existencia de otras muchas regulaciones y disposiciones que han pretendido luchar contra cualquier principio discriminatorio vinculado al sexo, el éxito alcanzado siempre ha sido relativo. Después de más de 50 años de vigencia de la Carta Magna, de múltiples refuerzos legislativos, de políticas públicas de discriminación positiva e incluso del hecho ejemplar de que, actualmente, la Presidenta del Congreso de los Diputados indio es una mujer dálit, las discriminaciones e injusticias se siguen produciendo. Cuestiones como el matrimonio y la familia explican dicha subordinación ya que es en la esfera privada donde se manifiestan la mayoría de prácticas discriminatorias hacia la mujer. Es necesario apoyar las luchas contra esta situación. La desigualdad de género no puede ser vista como un problema de la mujer, donde deben aplicarse las medidas, sino como un fenómeno que afecta a toda la sociedad.

Estos días Sudha asiste a un curso de formación en cosmética y estética que, a lo largo de unas pocas decenas de horas, le permitirá la puesta en marcha de su propio negocio y/o la mejora de su posición relativa en el mercado laboral de Bombay. Así consigue, no solo mejorar la situación financiera de su familia, incrementando las posibilidades de diversificar su alimentación o incluso ahorrar una parte de su salario para hacer frente a futuras incidencias de salud u otras cuestiones, sino que, cambiado su posición y rol tradicional dentro de la familia, mejora la visión que las comunidades locales tienen del papel de la mujer. En definitiva, a través de un proceso de empoderamiento económico, se consigue transformar la imagen y posición social que la mujer ha mantenido, desde hace muchos años, en la sociedad. Todo un país se encuentra en proceso de cambio.

Link a Sonrisas de Bombay, aquí.

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