La desinvención de la tradición

foto_forumHe estado dándole vueltas un poco al tema de la creación de tradiciones, pasados históricos y costumbres al hilo de leer el libro de Eric Hobsbawm, “La invención de la tradición”, y algunas cuestiones y hechos vinculados a la ciudad de Barcelona.

Este libro recoge como estas tradiciones pueden ser de tres tipos: “a) las que establecen o simbolizan la cohesión social o pertenencia a un grupo, ya sean comunidades reales o artificiales; b) las que establecen o legitiman instituciones, estatus, o relaciones de autoridad, y c) las que tienen como principal objetivo la socialización, el inculcar creencias, sistemas de valores o convenciones relacionadas con el comportamiento”. Hobsbawm también señala las diferencias entre tradición y costumbre. Dice, a modo de ejemplo, que mientras algunas leyes de carácter consuetudinario son costumbres, las pelucas de los jueces son, por otro lado, tradiciones. Es decir, y centrándonos en el primer y más frecuente principio de su tipología, que estamos ante la creación de innovaciones que persiguen unir a las comunidades tras de determinados hechos, personas o situaciones sociales e históricas, legitimándolas a su vez.

Mi reflexión gira en torno a si es posible, dándole la vuelta al concepto, hacer justo lo contrario, eliminar una posible memoria colectiva, histórica. ¿Cómo? Pues o bien subyugando antiguas costumbres, o hechos, eliminándolos del registro histórico común, o sobreponiendo otros mediante nuevas tradiciones, incluso en el sentido físico del asunto.

Ahora bien, y volviendo a la cuestión anterior, ¿tenemos ejemplos notorios en Barcelona de ese olvido premeditado?, ¿se ha tratado mediante la invención de nuevas tradiciones, eliminar historias y hechos que pudieran alternar la deseada “normalidad” ciudadana? Se me ocurre, pensando en las obras del Fòrum de les Cultures al final de la Diagonal, ¿se persiguió en algún momento hacer olvidar a los vecinos/as de la ciudad lo que pasó en aquel lugar a través de la creación, ya no de una tradición (o sí?), sino de un evento multitudinario e internacional con visos de continuidad, de forma consciente e intencionada? Como recuerda Gerard Horta en el capítulo 0 del libro “L’espai clos” “Sota el ciment del reciente del Fòrum hi ha la memoria dels 1.704 ciutadans antifeixistes afusellats al Camp de la Bota entre el 1939, a la fi només formal de la Guerra Civil, i el 1952”.

Manuel Delgado recoge en algunas de sus obras (La ciudad mentirosa. Fraude y miseria del “modelo Barcelona” o en Elogi del Vianant) cómo dentro de las medidas paliativas que, en ocasiones, se establecen dentro de los proyectos de renovación y transformación urbana, se encuentra el rescate, el indulto, de ciertos elementos de referencia común colectiva. Por ejemplo, las grandes chimeneas que antiguamente poblaron muchos de los barrios de Barcelona, aunque también muchas otras ciudades, y que hoy permanecen coronando otros ámbitos y contextos urbanos ya transformados. Estos elementos singulares perseguirían convertirse en una especie de “hilo conductor” con la memoria y las referencias pasadas de los vecinos/as, de tal forma que los cambios les sean más aceptables.

De los fusilados solo queda un simple, ridículo e inidentificable monolito que, de buen seguro, no persigue hilvanar la memoria histórica local aplastada contundentemente por toneladas de frío cemento postmoderno.

Creo que seguiré dándole vueltas al asunto. Dejo algunas referencias, no están descargables, sorry!

Referencias bibliográficas:

Delgado, M. (1998) Elogi del vianant, Ed. 1984, Barcelona.

Delgado, M. (2007) La ciudad mentirosa. Fraude y miseria del “modelo Barcelona”, Ed. Los Libros de la Catarata, Madrid.

Hobsbawm, E., Rager, E. (2005) La invención de la tradición, Ed. Crítica, Barcelona.

Horta, G. (2004) L’esplai clos, Ed. 1984, Barcelona.

Para acabar algo de música

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3 respuestas a La desinvención de la tradición

  1. Pingback: La desinvención de la tradición

  2. Buenas!

    Me encanta el tema de la memoria, la tradición, el poder y la identidad. Es una de las tramas más interesantes para acercarse al corazón de un colectivo, ya sea una ciudad o un país. Yo creo que nada es casual y todo es causal. Con respecto a la ubicación de un espacio sobre otro, siempre materializa una relación de poder interna del colectivo o entre colectivos. Si un espacio tiene una fuerte carga simbólica, será defendido,pero si la pierde, el conflicto no se materializará (aunque si existe).
    En Sevilla tenemos un caso muy similar y particular. Junto al arco de la Macarena se encuentra y pequeño monumento en recuerdo a lxs republicanxs caídos en Sevilla durante su defensa y posterior “limpieza” por parte del infame General Gonzalo Queipo de Llano y Sierra. A unos metros, dentro de la misma Basílica existe otro monumento al mismo asesino que pasó a cuchillo y mandó violar y matar a la población defendía la ciudad de los golpistas. Eso es una paradoja que muestra la invención y reinvención de la historia y genera diferentes tradiciones que sirven para legitimar la realidad actual. Todavía en Sevilla sigue habiendo nacional-catolicistas que defienden la labor de Queipo, y familias que siguen sin poder encontrar a sus muertos y no tienen otro lugar para llovarlos que ese monolito.
    Si el día de mañana quisieran rediseñar ese espacio, no creo que fuera posible. La ciudad de Sevilla no es tan líquida como otras urbes, y sus élites tienen muy clara la importancia de sus espacios simbólicos. Tal vez, si que podría ser trasladado ese monolito, incluso eliminado… ya que representa un pasado que una parte de España prefiere olvidar…
    Bueno, al final me he liado ;) De todos modos, lo más gracioso es que la gran mayoría de lxs caídos en Sevilla eran cenetistas, con lo que lejos de defender la república, buscaban construir una nueva realidad. Digamos que le bando republicano era el menos malo :D

    Salud!

    • El Antropólogo Perplejo dijo:

      Ignacio, como siempre gracias por tu comentario. Yo, en el caso que comentas, soy partidario de medidas extremas. Del tipo: “Uy, se me ha caído una bomba en la Macarena. Ha sido sin querer” ;) Abrazo chaval!

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