¿Hasta cuándo somos inmigrantes en una ciudad?

foto_desalojo¿Hasta cuándo somos inmigrantes en una ciudad? O, dicho de otro modo, ¿Cuál es el plazo que tiene que transcurrir desde que una persona llega a un sitio hasta que se considera parte de él? Un año, dos…, veinte? ¿Quién tiene la potestad de decidir esto? Desde hace ya casi un siglo la Escuela de Chicago y la ecología social, pionera en los estudios urbanos y sus vínculos con la sociología y la antropología, nos hizo una aproximación y propuesta muy acertada al respecto: Nunca. Es decir, nunca somos inmigrantes en una ciudad, o lo que es lo mismo, no existe un plazo de tiempo real, y no debería existir el jurídico, a partir del cual uno puede empezar a considerarse como un ciudadano/a más de un determinado sitio. Y esto es tan simple como el hecho de que las grandes ciudades, y las no tan grandes, se nutren, por definición, de la gente que viene de fuera. Una ciudad, con todo lo que conlleva, no puede sobrevivir si no es aceptando continuamente nuevos residentes y trabajadores, por lo que si este hecho está indisolublemente imbricado al concepto mismo de ciudad, nadie puede ser considerado inmigrante en la misma.

Viene esto a cuento de un par de hechos que han acontecido hace poco en mi barrio y en la ciudad en la que vivo. Por un lado, ayer se produjo el desalojo de los habitantes de dos naves que hay en la calle Zamora, justo en el Poblenou. Fui testigo presencial de ello. Un total de 47 personas fueron privadas de su lugar de residencia y ocupación, pues las naves citadas servían de base al desarrollo de su propio trabajo, esto es, la recogida y selección de chatarra para su posterior venta a empresas de reciclaje. Más de 300 personas consiguen un sueldo escaso, aunque digno, con esta labor y la gran mayoría provienen del África Subsahariana.

El otro hecho que quería resaltar es, paradójicamente, la declaración que ha hecho recientemente, en relación con la población inmigrante, el alcalde de la ciudad, Xavier Trias, a raíz de un incendio que se produjo hace un par de semanas en otra de las naves del barrio. Trias llamó y demandó al Gobierno central a “expulsarlos o darles un permiso temporal para que trabajen” (Diario La Razón, 28/12/2012), decantándose por la segunda opción. La paradoja proviene del hecho de que estos trabajadores/as inmigrantes, los cuales no tienen modo de encontrar un empleo regulado, con contrato, tienen que dedicarse, para subsistir, a la recogida y selección de chatarra, algo que, posteriormente, el propio Ajuntament impide como hemos relatado en el párrafo anterior.

Cuando comencé, hace unos seis meses, con mis primeas ideas para la tesis doctoral, más de 800 personas vivían en furgonetas, solares y barracas. Tras la caída de la actividad de la construcción, sobreviven a través de la recogida de chatarra y cartones para su posterior venta a empresas dedicadas al reciclaje de este tipo de productos o la venta ambulante.

En plena transformación del barrio, e incluso con anterioridad al comienzo de la misma, diversos colectivos de inmigrantes, algunos con más de 20 años de antigüedad en la vecindad (galaico-portugueses de etnia gitana, senegaleses y rumanos, principalmente) han ido ocupando los espacios abandonados por la actividad industrial, ocupando suelo, viviendas y almacenes. Aunque diversos planes y programas han intentado poner soluciones a la situación, la llegada de la crisis económica de 2007 ha cambiado radicalmente el panorama de los mismos. Lo que antes era “tolerado”, pues muchos de ellos trabajaban con “normalidad” relativa en el pujante sector de la construcción de la ciudad, ha pasado a ocupar las portadas de los periódicos y medios de comunicación por la situación de precariedad en que viven estos colectivos y por la actividad social y económica que desarrollan.

Así que volviendo a la pregunta del principio, ¿hasta cuándo somos verdaderos ciudadanos/as en igualdad de derechos?. Si hablamos de límites temporales, y a los datos me remito, parece que 20 años no son suficientes.

 Noticias relacionadas

Los desalojados del Poblenou (Europa Press, 7/01/2012) Aquí

Un herido leve en el incendio de una nave abandonada en el Poblenou (El Periódico, 27/12/2012) Aquí

Vídeo

Referencias bibliográficas

Park, Robert E. (1915) The City: Suggestions for the Investigation of Human Behavior in the City Environment, The American Journal of Sociology, Vol. XX, Nº5, University of Chicago. Aquí.

Delgado, M. (1998) Diversitat i integració. La lògica de les identitats a Catalunya, Ed. Empúries, Barcelona. (No está online)

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2 respuestas a ¿Hasta cuándo somos inmigrantes en una ciudad?

  1. ignaciolmoreno dijo:

    Buenas!

    Primero me gustaría felicitarte la entrada de año, desde que me he centrado en la Tesis estoy un poco desconectado de Internet y por ende de tu Blog. Cuando leí la noticia del desalojo en oble Nou sabía que el atropello merecería una entrada por tu parte; además me encanta como aplicas la Antropología a los problemas del día a día. Tu entrada es muy interesante, aunque como siempre, encontramos la raíz del problema en diferentes actores.

    Cuando lanzas la pregunta sobre hasta cuándo es una persona inmigrante, creo que confundes los conceptos. Los municipios no son los que convierten a las personas en ciudadanxs, sino los Estados. Una persona en un pueblo o ciudad será forasterx hasta que la comunidad lo acepte como uno más, y ese proceso es informal y depende de los patrones culturales existentes. Pero la explotación de unos seres humanos pòr parte del sistema económico es inherente al capitalismo, y el Estado es el principal garante de dicha explotación (cualquier forma de organización que este detente). Las personas serán siempre inmigrantes hasta que se sometan al proceso administrativo del cambio de ciudadanía… y aún así, puede que las comunidades en las que residan les sigan considerando forastero ;)

    Feliz año nuevo!!!

    • El Antropólogo Perplejo dijo:

      ayyyy si es que siempre te sale el anarquista que llevas dentro!! Feliz año a ti también!
      Tienes razón en algunas cosas y en otras no, y paso a explicarme. Sí, tienes razón desde el momento en el que en la entrada del blog puede confundirse al inmigrante con la situación legal de una persona, desde un punto de vista administrativo, en un Estado-Nación. Sin embargo, mi “acepción” del concepto inmigrante yo la asimilaría al hecho de ser “natural” o no de un determinado sitio, en este caso una ciudad. Es decir, en este caso inmigrante no está relacionado con la condición legal, sino con el hecho de ser o no originario de la ciudad o comunidad urbana, de ser local o visitante. Es por esto que tengo puesto en cursiva inmigrante. Sí, da pie a la confusión y tienes razón. En relación a esto te diría que la idea era “enfocar” el post en la paradoja que supone el hecho de que, aunque hay vecinos que llevan 20 años en el barrio, no tienen ni la condición legal “regulada” desde el punto de vista administrativo, ni se les considera vecinos “naturales”, después de 20 años!! por el mero hecho de ser, originariamente, de otro lugar. Con el añadido de que, encima, no se les deja llevar a cabo una actividad que les reporte ingresos regulares, con lo que no les queda más que estar abocados a la exclusión total y la indigencia. En esto estoy de acuerdo contigo. No lo estoy en el hecho de la consideración de forastero y la necesidad de ser “aceptado” por los demás. Partimos aquí de una diferencia de base: no hay gente de fuera en las ciudades, todos/as lo son. Fíjate en ciudades como Detroit, que pierde habitantes desde hace décadas, está muerta. Y Sevilla? Que lleva con la población congelada desde hace un tiempo e incluso pierde población. Las ciudades para vivir y desarrollarse, para ser lo que son, necesitan incorporar siempre gente y no les basta el crecimiento demográfico, digamos que biológico. Hay que aportar desde fuera. No existen los emigrantes, tu sabes bien que los humanos creamos las diferencias a través de las clasificaciones. Estas no existen, somos nosotros los que al decir “inmigrante”, inmediatamente hacemos aparecer la categoría. Ea, gracias por leerme y dale caña a la tesis, un día los dos habremos acabado, seguramente tu muchísimo antes! ;) abrazo

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