El Cabanyal, historia de un barrio

“Hay algo que recuerdo perfectamente, recuerdo cuando era pequeña, tendría unos 5 o 6 años, en la calle de los Ángeles, que está en pleno corazón del Cabañal, y calle por la cual pasábamos cuando veníamos del colegio para llegar a casa. En este barrio casi todos nos conocíamos, era como un pueblecito dentro de la gran ciudad. Un día llovía mucho y veníamos mis hermanas y yo con el pelo y los uniformes del colegio chorreando y la madre del pescador de la calle de Los Ángeles, que solía estar todos los días con sus redes en la puerta de su casa supongo que arreglándolas, nos vio y nos invito a entrar en su casa, para secarnos un poco antes de llegar a casa, y eso que nos faltaban unos 100 metros para llegar…era una señora muy linda, siempre nos saludaba con una sonrisa que no le cabía en la cara.

Ahora tendrías que pasar por esa calle y los alrededores, nada es lo que era, tiene todo otro color, otro olor, otra luz, está prácticamente abandonado y derruido. Con lo felices que pasábamos por esa calle saludando a todo el mundo, y ahora si pasas, solo te quedan ganas de llorar…” (A. García, vecina de El Cabanyal, noviembre 2012)

Como escribe Manuel Delgado recogiendo las aportaciones que realizan autores como Michel de Certeau y Jean Duvignaud, y haciendo referencia al concepto de no-lugar de Marc Augé que hemos recogido en este mismo blog en varias ocasiones, “(…) lo que para Augé es un paisaje, para Duvingaud y de Certeau sería más bien un pasaje. De la apoteosis del espacio sin creación y sin sociedad que sería el no-lugar augéiano, pasaríamos a la categorización del no-lugar como espacio  hecho de recorridos trasversales en todas direcciones y de una pluralidad fértil de intersecciones, a la que llegan aquellos dos autores”. Es decir, y como creo que le he oído/leído a Delgado en alguna que otra ocasión, se trataría de pasar de la consideración de no-lugar como “lugar de paso”, al no-lugar como “paso por un lugar”.

El Cabanyal pasa, de este modo, a significarse en sus paseos, sus encuentros y recorridos; en la gente que lo habita cruzándose en cada esquina; en los turistas y visitantes mirando sus callejuelas y casas coloreadas; en los antiguos y escasos pescadores recogiendo y tejiendo viejas redes, en definitiva, en niñas secándose en casas ajenas y vecinas con grandes sonrisas en la cara.

Así, toda intervención urbana, todo plan, programa, proyecto de obra que no recoja, respete y promueva lo urbano considerado como “un pasar”, quizás debería estar condenado a la desaparición.

Más info:

Plataforma “Salvem el Cabanyal” (aquí)

El TSJ reafirma la orden que frenó los derribos en el Cabanyal (levante-emv, 13/14/2012) (aquí)

Rajoy destaca su “interés” por elementos clave de Valencia como el Cabanyal (Qué, 13/11/2012) (aquí)

Vídeos de “Callejeros” (total de 6) (aquí)

Referencias bibliográficas:

“La no-ciudad y las obsesiones nómadas”. Fragmento de la intervención en la mesa redonda organizada por la Cátedra Jorge Oteiza de la Universidad Pública de Navarra en Pamplona, el 7/3/2003. Blog de Manuel Delgado (aquí)

Certeau, M. (1996) La invención de lo cotidiano, Universidad Latinoamericana – Biblioteca Francisco Xavier Clavigero, México. (aquí)

Vídeo:

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