Procesos de gentrificación en Sevilla: El Pumarejo, una lucha vecinal

Podemos entender la gentrificación como aquel proceso de transformación en el ámbito urbano donde la población original de un área, sector o barrio, generalmente deteriorado, es desplazada progresivamente por nuevos habitantes que cuentan con un mayor poder adquisitivo mayor.

Como señala Iban Díaz “para que se produzca el proceso de gentrificación es necesaria la existencia de áreas gentrificables (…), es fundamental para la consecución del proceso (…) la existencia de un colectivo de colonizadores, un consumidor medio de la vivienda gentrificada con el suficiente poder adquisitivo y el interés por desplazarse a la zona en cuestión”.  (Díaz, 2004)

Además, y de forma cada vez más habitual, dicha gentrificación cuenta con el apoyo de las administraciones públicas y del capital inmobiliario, ya que, como señala de nuevo Iban Díaz “con la colonización de este espacio gentrificable se están produciendo grandes plusvalías para diferentes sectores económicos”.

Todos estos elementos se encuentran cada vez más frecuentemente en nuestros pueblos y ciudades. El caso de la Casa del Pumarejo es uno más entre ellos.

La Casa Palacio del Pumarejo toma su nombre de su primer propietario, allá por el siglo XVIII, el Conde Pedro Pumarejo. Durante casi doscientos años conservó su carácter nobiliario inicial, siendo de forma posterior y sucesiva, un Colegio y una humilde Casa de Vecinos. Ya en el siglo XX, y conjuntamente con gran parte del centro de la ciudad, sufre del deterioro y el abandono. Esto no supone un hecho aislado, sino que se enmarca dentro del proceso que en gran parte de Europa llevó a las clases altas y medias a abandonar los antiguos cascos históricos de las ciudades en búsqueda de nuevos entornos menos contaminados, más higiénicos, en las periferias urbanas. Estos “huecos” fueron llenados por colectivos de bajos ingresos, los cuales se unen a la población original, generalmente envejecida. Los centros urbanos pasaron a convertirse, así, en amplias zonas abandonadas por las administraciones públicas locales, en gran medida inestables, que albergaban a las clases obreras y pequeños comercios de las ciudades. Con la posterior terciarización productiva que vive el mundo capitalista occidental, se produce una revalorización de dichos centros históricos y comienzan los procesos de gentrificación: proyectos y obras urbanas, intervenciones públicas, especulación y toda otra serie de transformaciones que llevarán al antiguo entramado de las ciudades a una nueva situación mucho más atractiva para el capital.

Es en medio de este devenir que se constituye, en 2001, la Plataforma vecinal del Pumarejo. Ésta consigue, tras un arduo trabajo de movilización social y manifestaciones, declarar la Casa como Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2003, y, posteriormente,  Lugar de Interés Etnológico en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Se consigue así, entre otras cuestiones, frenar el interés de un grupo empresarial hostelero, la Cadena Q-Hoteles que ya había comprado el 50% del inmueble, por convertir la Casa Vecinal en un hotel de lujo, continuando así con la gentrificación. La Declaración de la Casa como BIC también supone la garantía, por parte del Ayuntamiento de Sevilla, de ciertas inversiones de mejora y rehabilitación del antiguo Palacio.

Posteriormente, los propietarios del restante 50% de la Casa, venden su parte al Ayuntamiento, lo que fuerza al grupo hotelero a vender su parte, tiempo después, también a la entidad pública local. Gran victoria para la Plataforma vecinal que se adelanta al consistorio con la presentación de un Plan de Uso Social que respeta los antiguos vecinos y permite, de forma autogestionada, tal y como había estado ocurriendo hasta entonces, continuar con la labor social que diversas organizaciones, entidades y redes sociales vienen desarrollando en el barrio.

La historia, sin embargo, no ha finalizado. El Ayuntamiento de Sevilla, actualmente gobernado por el PP, sigue sin llevar a cabo las inversiones previstas. Además, se han comenzado a dar situaciones de desalojo de algunos de los vecinos. El Gobierno local, bajo la excusa de la degradada situación en la que se encuentra el edificio (precisamente a causa de su falta de inversión) ha comenzado a cerrar viviendas, impidiendo el paso a los vecinos, y desalojar espacios de uso común.

La civitas, esa muchedumbre de personas unidas por vínculos de sociedad (Ramírez, 1998), ha vuelto a reaccionar a través de una iniciativa ciudadana, “Lo hacemos nosotras”. Promovida por la Asociación Casa del Pumarejo, persigue acometer la rehabilitación de la Casa Palacio dadas las incumplidas promesas por parte del Ayuntamiento, financiándola con una campaña de recaudación de fondos mediante crowdfunding.

Tal y como dicen los miembros de la propia iniciativa “(…) tenemos proyecto, medios y, sobre todo, fuerzas y ganas de trabajar por la conservación de los valores de la casa; esos que la hicieron merecedora de ser catalogada como Monumento y que, por tanto, toda la sociedad está obligada y llamada a preservar. Un proyecto de autoconstrucción que es una alternativa a la inoperancia de quienes nos gobiernan.”

Más info:

El Ayuntamiento defiende el cierre técnico de las galerias del Pumarejo (ABC, 23/11/2012) (aquí)

El Pumarejo pasa la gorra (Diario de Sevilla, 28/11/2012) (aquí)

Nota de Prensa del Colectivo Asociación Casa del Pumarejo sobre la iniciativa “Lo hacemos nosotras” (aquí)

Referencias bibliográficas

Díaz Parra, I. (2004) Gentrificación y clase social. La Producción del gentrificador. Departamento de Geografía Humana, Universidad de Sevilla, Sevilla. (aquí)

Garcia Jerez, A (2011). Micro-conflictos espaciales y habitus político de los grupos contra-hegemónicos, Nomadas, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | Critical Review of Social and Juridical Sciences, 31. Julio/Diciembre, 2011 (aquí)

Ramírez, J.L. (1998) Los dos significados de la ciudad o la construcción de la ciudad como lógica y como retórica, en Scripta Nova,  Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, nº27, Universidad de Barcelona, Barcelona. (aquí)

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3 respuestas a Procesos de gentrificación en Sevilla: El Pumarejo, una lucha vecinal

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