Polanyi y las cervezas

Uno de los shocks más importantes que sufrí a mi llegada a la capital catalana estuvo relacionado con la cerveza. En mi tierra, en el sur, la cerveza más consumida es la Cruzcampo, más ligera,  suave y, por tanto, más fácil de beber, quizás en relación con el calor y las altas temperaturas que allí abundan. Sin embargo aquí la cerveza típica es más pesada, no se sirve tan fría y cuesta más de disfrutar en un principio.

Si a esto se resumiera toda la cuestión, no daría para una entrada en el blog, pero es que hay más, hay mucho más. Se trata, más que del tipo de cerveza, o incluso del tipo de bebida mismo o del hecho de beber, del modo de consumo, del comportamiento e instituciones vinculadas a las formas de consumo social de la cerveza. Antes que nada, quiero decir que se trata de una observación y una deducción completamente empírica que podríamos reducir al ámbito de la Barcelona más urbana. Me consta que los mismos procesos no se producen una vez uno cruza la frontera entre los ríos Llobregat y Besòs.

La primera vez que salí con un grupo de amigos a tomar unas cervezas, cervecitas en mi tierra, cañas aquí, al llegar el momento de pagar me sorprendió enormemente que cada uno quisiera pagar sólo y exclusivamente las cervezas que se había tomado. Ni una más. Las consumiciones me aparecieron, así, completamente personalizadas, primando más el aspecto individual que el grupal a la hora de repartir el coste del consumo. Por comparación, en mi tierra el proceso es completamente distinto. Podríamos decir que el sistema mismo, la sociabilidad, no termina en el momento en el que uno finaliza su consumición y, por tanto, las conversaciones, charlas y momentos en común que pasas con amigos/as y conocidos/as. Continúa más allá.

Voy a intentar explicar esta cuestión usando algunos conceptos de Polanyi y Mauss, tales como la economía como esfera incrustada o la definición de sistemas de integración. Para Polanyi, la economía ha estado, en momentos anteriores de la historia de las sociedades occidentales (etapas precapitalistas) así como en otras culturas, incrustada junto al resto de instituciones sociales, como el parentesco, la política, es decir, aparecía de forma indiferenciada. No se podía entender una esfera económica separada del resto de aspectos que conformaban la sociedad, del resto de instituciones sociales y culturales, tal y como él mismo citaba. Además, para este autor a lo largo de la historia han existido tres formas fundamentales de integración económica: la reciprocidad, la redistribución y el intercambio. El primero de ellos, la reciprocidad, está basado en el movimiento de bienes y servicios entre puntos simétricos de una red social. La redistribución se presenta de forma diferente, aquí los bienes y servicios se mueven desde diversos puntos de la red a un solo elemento central que lo acumula, y posteriormente, lo distribuye entre los miembros de la misma. Finalmente, el intercambio es un sistema donde diversos actores ofertan y demandan sus bienes y servicios de forma libre en movimientos de “ida y vuelta”, en ambos sentidos. Cuando dominan los dos primeros modelos, estamos ante sociedades con modelos y formas incrustadas, mientras que cuando el intercambio domina a los otros dos, nos encontramos en el ámbito de una economía de mercado, como la actual, que muestra una esfera económica completamente diferenciada, desincrustada, algo que supuso, en su momento, una novedad completa en la historia de la humanidad.

Cuando en mi tierra salimos a tomar unas cervezas, a la hora de pagar se manifiesta este incrustamiento de lo económico. Nunca jamás se nos ocurriría pagar únicamente nuestra consumición sino que, muy al contrario, todos/as manifiestan interés por abonar el total de la cuenta. La sociabilidad continua, no es entendible separar el aspecto económico, en esta ocasión el coste de la cerveza, de lo social, de la relación de amistad y afecto que nos une. Siguiendo, en esta ocasión, a Mauss: “(…) los individuos, formando una colectividad, se obligan mutuamente, intercambian y contraen obligaciones (…)”, “(..) la transacción no es más que un elemento, (…) la circulación de riqueza es tan sólo uno de los términos de un contrato mucho más general y permanente (…). Entre todos/as nos sentimos impelidos, en un sistema de reciprocidad, a devolvernos favores y dones. Somos conscientes, quizás, de que esto nos permite seguir unidos/as.

Cuando aquí salimos a tomar cañas y, al finalizar, cada uno paga su parte y consumición, nos encontramos en un sistema completamente distinto. Estamos frente a un intercambio, la esfera económica es independiente e individual, la sociabilidad pertenece a otros ámbitos o se encuentra restringida a aspectos no-económicos. Se trata de una sociedad, o una parte de ella, donde la reciprocidad se ha retirado de las relaciones sociales y culturales dando paso, abriendo la puerta, a la entrada del análisis coste/beneficio incluso allí donde nunca había llegado: las redes sociales y personales.

Quizás he hecho un análisis muy superficial de la realidad que me rodea, pero quiero reivindicar para mí, y para mi tierra, ese papel de prevalencia de la reciprocidad, de sistemas de solidaridad colectivos, donde no se ha permitido entrar a conceptos tales como la competitividad o el individualismo en determinados contextos. Aunque sea solo para salir a tomar cervezas.

Música,

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13 respuestas a Polanyi y las cervezas

  1. Pingback: Algunas diferencias sobre salir de cañas en un sitio u otro

  2. Ignacio L. Moreno dijo:

    Buenas!

    Interesante observación y uso de Polanyi, un autor que además está muy de moda en las otras ciencias sociales. Pero te comento que soy sevillano, nacido y crecido, y que cuando sales con un grupo de 15 o 20 amigos, como es mi caso, nadie intenta pagar la cuenta ni por asomo. Usamos el pago proporcional (dividir entre los que somos) o individual… tal vez tengamos algo de Cataluña en nuestras venas, pero no es más fácil así.

  3. El Antropólogo Perplejo dijo:

    Sí, quizás haya que poner un límite a la “solidaridad” en número de amigos! ;)

    • Ignacio L. Moreno dijo:

      Como colega de profesión o arte, te comento que siempre he sido tentado por la aplicación conceptual a la realidad que me rodea, pero existen tantas variables y la complejidad es tan alta… que por eso necesitamos el trabajo de campo extenso y la continúa triangulación. Pero gracias por mantener el Blog, me gustan mucho tus entradas.

      Salud!

      • El Antropólogo Perplejo dijo:

        Gracias Ignacio. Tienes razón sobre la complejidad de los fenómenos sociales y, en este que nos traemos entre manos, como tantos otros. Esto es simplemente un blog con tendencias frívolas aunque antropológicas, pero sí que es verdad que, a nivel general, hay una gran diferencia entre la sociedad barcelonesa y la nuestra sevillana natal, en fenómenos tales como el individualismo de sus habitantes, y que yo achaco, quizás entre otras cuestiones, a la temprana entrada del capitalismo y el sistema de mercado. Algo que, en Andalucía, fue mucho más posterior. Gracias a tí, por leer mi blog y seguirlo. Abrazo.

  4. Felix Alonso. dijo:

    A ver, hay que tener en cuenta que:
    1º la ontogenia en el desarrollo cerebral de los catalanes es diferente al de los andaluces sobre todo en el área cercana a la de BROCA que es el área de pago, donde la mielinización es más tardía para los catalanes.
    2º Lo que es una reciprocidad placentera en el momento de las cañas para el andaluz, se vuelve una redistribución tan AGONISTICA que impide la citada reciprocidad.
    3º El charnego u andaluz catalanizado es esculturado por la sociedad barcelonesa que solo puede desenculturizarse en algunas áreas determinadas de Badalona.

    Y hay más pero no quiero ser pesado……un abrazo José, o Pepe según corresponda.

    • El Antropólogo Perplejo dijo:

      Felix, yo lo veo más como un communitas… cuando empiezas con las birras sabes como acabas, pero nunca como terminas! ;)

  5. Fatima Centenero dijo:

    Quizá, y en respuesta a Ignacio, si bien es cierto que cuando somos un grupo grande de amigos, yo la primera, no se me ocurre ofrecerme a pagar, pero la diferecia está en que se divide entre todos, por lo tanto da igual si yo he tomado 4 y tú 2, pagaremos lo mismo. Tal y como dice el Antropólogo Perplejo, en Cataluña, cada uno se paga lo suyo. Cuestión de matices. A todo esto… lástima que no nos podamos ir de cañas, yo invitaba a la primera ronda! ;)

    Enhorabuena por el blog, muy interesante.

  6. Bienve dijo:

    Entonces, en esta teoría cervecera incrustada hay que considerar también las relaciones sociales de parentesco o amistad, porque lo de ofrecerse a pagar está condicionado por otros factores que se ponen de manifiesto en función de la cercanía de la relación.
    Entre amigos es normal lo que planteas, pero si coincides por motivos de trabajo con gente con la que solo te relacionas en el ámbito profesional, no es normal aquí tampoco que una persona lo pague todo, aunque puede darse el caso contrario también en una relación puramente mercantilista: ¿Cuantas transacciones comerciales se cierran delante de una cruzcampo? En este caso la reciprocidad funciona 100% porque al potencial vendedor no se le ocurre que el potencial cliente comprador pague la cuenta
    Mi profesor de inglés, que es de Liverpool y por tanto experto en cervezas (calientes) dice que los ingleses eso si lo tienen muy diferenciado: Si sales con compañeros de trabajo, cada uno se paga lo suyo y hasta se hace una lista para apuntar lo que cada uno toma, pero hasta los ingleses entre amigos pagan a escote…los polacos como ya están en la posmodernidad, han superado incluso a la cuna del capitalismo europeo!!!!
    Por cierto, no dejes que la nostalgia te ciegue, que el cambio sociocultural ocurre hasta en Sevilla!!! (aunque Zoidoarcarde no quiera)

  7. El Antropólogo Perplejo dijo:

    Pero que me estás poniendo de ejemplo a los ingleses en esto de la cerveza?!?! ;)) Sí, claro, precisamente la reciprocidad, y sobre todo la generalizada, solo se da en círculos próximos. Las relaciones de parentesco y amistad se encuentran dentro de la misma definición del concepto. Conforme nos vamos alejando del “círculo” central, esta va pasando a otros “escalones”, quizás reciprocidades más equilibradas y/o negativas, hasta el punto de llegar a cuando uno siempre saca el billete de 50 euros diciendo que no tiene cambio! ;) The negativest!. Yo creo, por otro lado, que la sociedad catalana, no la más rural pero sí la sociedad urbana, es muy individualista. El blog tiene cierta perspectiva frívola, no puede ser de otra manera en tan solo 800 palabras, pero algo de eso hay. El impacto de la pronta industrialización, la aparición de clases medias y alta burguesía, etc., son elementos que no existieron en esa Sevilla con cambio sociocultural que me dices, donde todavía permanecen ciertas formas culturales más basadas en la solidaridad y la reciprocidad, aunque solo sea al tomar cañas. bs

  8. No soy bebedor, pero es una costumbre, la de pagar en turnos o de una forma mas o menos colectiva o “integrada” que no solo se limita a las cervezas, sino a otros ámbitos como la comida. En mi caso resulta especialmente esclarecedor, pues al ser un elemento disonante a veces he de tomar cualquier cosa, un refresco por ejemplo, para no estropear el ritual y poder… ¡pagar una ronda!

  9. El Antropólogo Perplejo dijo:

    Si es que hay que beber más! ;) Gracias por leer el blog.

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