Orientalismo sutil

Hace ya algunos años que Edward W. Said escribió su obra Orientalismo. Said, aunque es mayormente conocido como activista político en favor de la causa palestina, su causa, fue también un importante crítico y teórico literario y musical.  Y es a esta segunda faceta suya, la faceta intelectual, a la que quiero hacer referencia en el post de hoy.

Podemos decir que Said fue una persona que tuvo un pie en dos mundos, en dos civilizaciones. Aunque nacido en el Jerusalén del Mandato Británico sobre Palestina, se educó en El Cairo. Su padre fue un acomodado comerciante palestino, nacionalizado norteamericano, que llevó a nuestro protagonista a los mejores y elitistas colegios americanos de la capital egipcia. Es ahí donde Said comienza a interesarse por el arte y la literatura, lo que le llevará a impartir clases en la Universidad de Columbia (New York) y a recibir numerosas distinciones y premios internacionales por su labor literaria e intelectual.

Sin embargo, como comentaba en la primera frase, Said es también conocido por describir y criticar el “orientalismo“, concepto que para él consistía en una constelación de falsos prejuicios y concepciones erróneas de las actitudes occidentales con respecto a oriente. Y es aquí donde su labor entra en contacto, aunque sea tangencialmente, con la antropología, el etnocentrismo y el relativismo cultural, y por tanto la razón de ser del presente blog.

En su obra Orientalismo, escrita en 1978, Said denuncia los “persistentes y sutiles prejuicios eurocéntricos contra los pueblos árabes-islámicos y su cultura”. Basándose en tales argumentos, señala cómo ha existido principalmente en Europa, toda una larga tradición de imágenes, pinturas, relatos, textos y novelas falsas y romantizadas, sobre Asia y el Medio Oriente, las cuales han servido de justificación implícita a las ambiciones coloniales e imperiales de Europa y Estados Unidos.

Aunque ahora nos sorprenda de que dicho “toque de atención” ocurriera hace tan sólo 35 años y podamos pensar que, desde entonces, se ha avanzado mucho en la comprensión hacía los “otros/as”, en la tolerancia cultural y en la convivencia entre distintas formas de concebir el mundo, no lo tengo yo tan claro. Incluso si tratamos de rebatir los argumentos que tachan de simplista las denuncias de la existencia de un marcado neocolonialismo actual (no lo olviden amigos/as, las grandes potencias NUNCA abandonaron África a su suerte, y si no recuerden a Sarkozy volando hacía Malí en rescate de un cooperante, o su intervención en Libia), sigo sin ver del todo el “avance”. Y esto por no decir nada de las Guerras de Irak y otros menesteres.

La cuestión aquí es que el orientalismo, esa visión simplista y paternalista de oriente, sigue existiendo y alcanza variedades muy sutiles que nos muestran hasta qué punto Occidente influye y maneja los asuntos orientales.

Hace poco me he visto inmerso, debido a mi labor profesional, en una serie de conferencias vinculadas a las llamadas Enfermedades Olvidadas. Una de dichas enfermedades es la lepra  y, para contar y relatar el día a día en la lucha contra este mal bíblico, pudimos escuchar a un destacado dermatólogo indio. El Dr. Pai, pues así se llama dicho médico, utilizó para su charla una presentación powerpoint basada en impactantes imágenes de la enfermedad y en fotografías de eventos y actividades de sensibilización que se llevan a cabo ordinariamente en la ciudad de Bombay en la lucha contra la enfermedad. Una de estas fotos es la que encabeza el presente post.

En ella, la prensa local hacía referencia a un “supuesto” rebrote de la enfermedad en la gran urbe india y utilizaba para ilustrar el artículo una foto de dos simpáticos niños con un cartel que decía: “La sensibilización es el primer paso hacia la prevención”. La ironía del asunto reside principalmente en la imagen utilizada y entronca con la sutil influencia que proyectamos hacía otros países y realidades. Aunque la lepra fue erradicada hace años de Europa, las imágenes, materiales y programas que se utilizan en países como la India para luchar contra dicha enfermedad muestran a infantes blancos, rubios y bien alimentados, occidentales, en actividades de sensibilización y alerta contra una enfermedad ajena. Es de locos pensar cómo la sociedad india se ve reflejada a sí misma a través de tales iconos. El orientalismo, en este caso, es tan sutil que la influencia occidental en este caso está ya instalada en las mentes y cuerpos de las sociedades no occidentales de forma que persiguen verse reflejados en una realidad completamente ajena, pero que suponen mejor. Y aquí el neocolonialismo y la vigencia de los textos de Said. Solo hay que vernos hoy en día para, más que envidia, dar un poco de pena.

Solo despedirme recomendando toda la obra de este gran escritor y músico.

Said, Salud y Música

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6 respuestas a Orientalismo sutil

  1. Andywarholdementirijilla dijo:

    Hay una dominación sutil, a pesar de que damos pena… cómo se llega a esta paradoja?

  2. Celia dijo:

    Para mi el orientalismo está precisamente en que se ha llegado a que sea la propia prensa, en este caso india, la que escoge esta imagen de niños blancos, como dices, ya interiorizada la imagen y sintiéndose representados (que para añadir otro punto, el uso de imágenes de niños implica una cierta infantilización de la audiencia,no?). Por otro lado, yo creo que el orientalismo está a la orden del día, quizás era más evidente en la era Bush, en el que se utilizaba “el choque de civilizaciones” (Huntington) como motivo inalterable de la confrontación con el mundo musulmán…

    • Exacto, solo que ahora lo escondemos dentro de complejas argumentaciones basadas en la democracia y los ddhh y antes era para “llevar” el progreso y la cultura… al final viene siendo lo mismo ;) Gracias por seguir mi blog!

  3. Gabriel Moya dijo:

    No sé por qué, pero tu post, que he leído con mucha distancia temporal, me ha recordado una escena que presencié en la madrileña calle de Delicias. Una iglesia evangélica se publicitaba con enormes carteles retratando a WASPs. Me chocó mucho, pues los predicadores evangélicos que conozco (con una excepción de origen británico) son latinoamericanos o roma.

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