El egoísmo inteligente

Dentro del maravilloso mundo de la cooperación y el desarrollo es frecuente encontrar una terminología compleja que, incluso, puede llevar a la confusión a todos aquellos/as legos en la materia. Pongo un ejemplo de ello: el concepto de “Crisis humanitaria”, expresión que supone un ejemplo destacado de oxímoron. Un oxímoron no es más que una figura lógica que consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, la cual genera un tercer nuevo concepto. Es decir, y aplicado a este caso, una crisis nunca puede ser humanitaria, entendiendo por humanitaria aquellas acciones que miran o se refieren al bien del género humano. En todo caso podría ser humana, o precisar de ayuda humanitaria, cuando afecte de manera sustancial a este género, pero nunca directamente humanitaria ya que incurriríamos en cierta incoherencia semántica, pese a que dicha figura esté recogida en la lingüística.

Viene esto al caso por el reciente informe que ha publicado el Centro de Investigación y Estudios sobre Comercio y Desarrollo (CIECODE), “Hacía un Libro Blanco de la Política Española de Desarrollo”. Dicho informe ofrece una serie de propuestas políticas, a modo de sugerencias al nuevo Gobierno del Mariano Rajoy “El Mudo”, las cuales, y siempre según los participantes en la elaboración del mismo, conllevarían “priorizar la agenda de lucha contra la pobreza y promoción del desarrollo”. El argumento principal que contiene el informe es que, tanto la seguridad como el bienestar (sic!) de los españoles están relacionados de forma directa y real con el devenir del resto de países del sistema mundial, así como con los acontecimientos que ocurren dentro de sus fronteras. El informe subraya las posibilidades de “retorno” que tales políticas de desarrollo traerían a España. Algunas de estas referencias serían la presencia en Foros Internacionales como el G20, el cual, como todo el mundo sabe, ha sido de extrema utilidad para nuestros intereses en la crisis; El fomento de políticas transparentes aplicables a la venta de armas, y donde se pone el ejemplo, bajo el epígrafe de “Construcción de la Paz”, del resultado obtenido por España en el conflicto libio, donde, según se indica, hemos tenido un saldo negativo de 70 millones de euros tras nuestra participación junto a la OTAN; Otros aspectos clave como la promoción de las “energías verdes”, es decir, de cómo sobrepoblamos, vía factura de la luz, el Estado de parques y huertos solares, y otras cuestiones similares.

Para justificar dicha argumentación el informe usa la expresión “egoísmo inteligente”, y es aquí donde, según mi parecer que no el de los propios autores, aparece el oxímoron. Porque, ¿puede el egoísmo contener inteligencia en sí? O, más bien, sería aplicable a la gente, de forma que podríamos encontrarnos con personas inteligentes que muestren actitudes egoístas, como también podrían tenerlas excépticas, ambiciosas o solidarias? Y si esto es así, ¿por qué no elaborar un informe bajo una perspectiva de “solidaridad inteligente”?, ¿no nos definiría más como seres humanos, españoles o no, y cerraría las puertas a una especie de neocolonialismo que, fijándonos en los países de nuestro entorno más inmediato, nos ha llevado a pretender desarrollar políticas que suman la acción exterior, la influencia diplomática y el poder de la cooperación?.

¿Y qué podemos añadir, además, desde la antropología? Pues algunos antropólogos citan como, los modelos “egoístas” provienen de la economía neoclásica, a su vez derivada de la Ilustración europea del siglo XVIII. En estos modelos, con una perspectiva optimista y etnocéntrica del individuo, todo se encuentra enfocado en la búsqueda y satisfacción del propio interés. Por otro lado, el modelo competitivo del ser humano como animal racional suele asumir los principios de la Teoría de Juegos. Esta Teoría trata de los modos en que jugadores que interactúan siguiendo estrategias racionales producen resultados que satisfacen sus preferencias egoístas, aunque no se lo hayan propuesto intencionadamente.

Yo no es que se niegue el papel del egoísmo, de la búsqueda de la competencia, en el quehacer del ser humano, pero igual podemos atribuírselo a la empatía, a la cooperación desinteresada, la reciprocidad o a la solidaridad. ¿Por qué no? Ah ya! Es que hay que enmarcado en el “egoísmo inteligente”.

Música!

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